Analogía:
Razonamiento basado en la existencia de atributos semejantes en seres o cosas diferentes.
Y éstas son las mías...

miércoles, 30 de marzo de 2011

Solteros de oro y madres divorciadas

El término “soltero” podría englobar a las personas que simplemente no tienen compromiso legal, incluyendo a los separados y divorciados. Pero yo creo que hay una gran diferencia entre la gente soltera (que nunca se ha casado o ha tenido una convivencia) y los que han pasado por dicha experiencia, han criado unos hijos y posteriormente, han pasado por el juzgado para firmar la sentencia de divorcio.

En el caso de las mujeres (en la mayoría de los casos), si divorciarse significa entrar en un mundo complicado en el que te enfrentas tú sola al cuidado de un hogar, dar el callo en un trabajo que no puedes permitirte menospreciar, dirigir la educación de tus hijos a todos los niveles (colegio, disciplina, etc.), y que todo ello dependa de la única mente regente que toma todas las decisiones, el encontrar una pareja que cuadre con dicha circunstancia, añadiendo además que ambos pasan ya de los 40 años (con sus taras y sus fantasmas), se convierte en algo similar a sacarse una licenciatura en física cuántica o en una oposición para llegar a ser juez.

Sí, por supuesto, hay infinitas parejas que han rehecho su vida después de un matrimonio fracasado, y  todo, desde fuera, parece idílico: Ella tiene X hijos, él se acopla a las circunstancias, se van a vivir juntos y se produce el efecto “Los Serrano” (aquella serie de televisión que relata la trama de un matrimonio que aporta hijos de anteriores relaciones). Pero hay otra realidad bastante más compleja y minoritaria, y es que existe un prototipo de mujeres, que no suelen rehacer su vida amorosa tan fácilmente por diversos factores: O se quedan “para vestir santos”, tirando la toalla después de varias intentonas, o deciden proyectar el paradigma ideal en hombres independientes física y emocionalmente.

Lo último que necesitan es una losa más que cargarse a la espalda. Lo suyo sería intentar encontrar un compañero (que no un solapado) en el cual apoyarse pero que les deje respirar, que tenga su ocio, sus obligaciones, su casa, su trabajo y por supuesto, su economía. No un hombre que quiera una mujer-salvavidas a la que agarrarse, cual tabla de salvación en medio del océano y que con el paso del tiempo esa relación fracase casi igual que la primera.

Hasta ahí la teoría es perfecta pero - ¡Ay que ver cómo está el patio! – escuché el otro día comentar una madre divorciada a otra en las puertas del colegio de sus respectivos hijos.

Y es que, claro, "el patio" es un recinto complicado que consiste en adaptar dos personalidades totalmente opuestas. La una masculina: práctica, directa, independiente, anárquica, sin horarios, sin obligaciones, con cierto peterpanismo, haciendo lo que le place en cada momento y aferrado a la idea de que es dueño absoluto de su tiempo. La otra, femenina: emocional, estricta, previsora, disciplinada, cuadriculada, y para más inri, con tiempo limitado y poca disponibilidad para flexibilizar la relación debido a ello.
 
Combinar ambas mentalidades resulta más difícil que hacerle la manicura a Eduardo Manostijeras, ya que se someten a una situación de choque de rutinas y hábitos constantemente. El uno se acuesta tarde cenando unos pistachos con una cerveza, la otra cuadricula horarios para meter a los niños en la cama, después de haber pasado por deberes, ducha y preparación del día después.

Lo curioso es que si funciona es porque ambos lidian por adaptarse el uno al otro, intentando ajustarse a una vida atípica de la cual nunca han recibido educación ni entrenamiento.

Si ellas pleitean por intentar tener una relación duradera, estable, comprometida pero independiente, que les permita compaginar su parte de madre con su parte de mujer, ellos luchan por no perder a sus expertas compañeras (nada que ver con las jovencitas que pululan en los bares) pero sin que eso suponga perder su libertad de emancipado, de la cual siempre se han enorgullecido y que están dispuestos a defender por encima de todo con uñas y dientes.

Son relaciones diferentes, del Siglo XXI, inusuales, complicadas, de las cuales aún no estamos más que empezando a aprender. 

Sólo el paso del tiempo desarrolla una de tres soluciones: 

1) Romper la relación y unirse al club de fans de vestidores de santos. 

2) Seguir cada uno en su casa eternamente, alternando sus respectivas rutinas y aprendiendo a encajar la vida del uno en el otro y 

3) dejarse llevar como el resto de los divorciados llegando a convertir su vida en un capítulo más de “Los Serrano”.

7 comentarios:

  1. Querida Analogías,
    siempre nos pones cosas de pensar....ya sabes lo que opino al respecto: un mayordomo es la solución.
    Me quedo un poco así....en el patio que describes me he visto más masculina que femenina...eso debe significar algo ¿no? el azul y el rosa ya no diferencian como antes....menos mal
    Gracias por tus textos

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  2. MMMMmmmmmmmmmmmm. Soy una eterna romántica. Creo que está por llegar la persona que no te haga pensar en nada de eso, que simplemente encaje en el puzzle de tu vida como una pieza perfecta y que te haga olvidar que hubo un día en el que tu vida no era así. Que te complemente, en lo bueno y en lo malo. Que te admire, por ser una auténtica supermujer (las que podemos con todo). Alguien que no sea un "artista invitado" en tu vida, sino auténtico protagonista en ella. Que esté dispuesto a ceder una parcela de su independencia para que en ella puedas ceder parte de la tuya. Alguien que desee tanto tu presencia, que no se coma la cabeza con todo lo demás. Esto último es muy facil, ya que estamos hablando de "un hombre", jajajajajajaja. Un besito. Ana P.l

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  3. Queridas tocayas ambas dos: me encantan vuestros comentarios, pero he de deciros que no todo lo que escribo se refiere a pies juntillas a mi vida. Hay cosas, algunas, pero en este último escrito no solo hablo de mí...jejeje

    El próximo espero que sea mucho más inventado, si no, no tiene tanta gracia...no?

    Un besazoooooooooo

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  4. Qué complicado que es todo, mamma mía!!!!

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  5. buenas tardes soy novato en esto,pero me gusta mucho tus escritos,que imaginacion tienes

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  6. Gracias señor anónimo. Lea usted, lea.

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