Analogía:
Razonamiento basado en la existencia de atributos semejantes en seres o cosas diferentes.
Y éstas son las mías...

jueves, 13 de octubre de 2011

Dos años.


 Dos años llevaba esperando para poder sentarse y hablar con él. Fue imposible hacerlo antes, mientras su cuñada (la hermana de él) yacía postrada en la cama de un hospital, tras un accidente.

No le pareció procedente, ético, ni moral, plantear una separación en aquel momento, así que, esperó. Dos años y tres meses…

En ese tiempo de mentiras, de tretas y autoengaños, pensando en que algún día quizá las cosas cambiarían, fue testigo de cómo sus propios sentimientos se iban vertiendo lentamente por la terraza de aquel cuarto piso, desvaneciendo aquellas ficticias ilusiones que ambos habían trazado en el pasado.

Dos años, tres meses y cuatro días... y por fin, lo soltó.

     -¿Es que hay otro? – Le dijo lívido, asumiendo que dicho momento había llegado finalmente.

     - Pues no. No lo hay.

 Y no lo había. ¿O si?
Aquel perfecto amante que sabía cuándo llamar, cuándo exigir y cuánto dar, no era más que el complemento perfecto a su marido. Ambos eran dos mitades, que por separado, formaban parte de una nada. El uno sin el otro no jugaban ningún papel en su vida.

 Así lo decidió: Primero zanjaría su matrimonio, después su relación extra marital. No le abandonaba por "el otro", simplemente se iba consigo misma.

     - Si es que tienes dos medios hombres ­¿Qué más quieres?-. Le dijo su hermana cuando supo que por fin lo zanjaba.

     - No me vale, yo quiero uno solo, pero completo.


Sentía que ninguno era para ella y que lo que necesitaba era empezar sola de cero. Dos años, tres meses, cuatro días y once horas llevaba ocultando sus olores, cavilando excusas a mil por hora, escondiéndose tras unas gafas oscuras en lugares en los que no debía estar, borrando mensajes del móvil, revisando el correo, siempre alerta, siempre atenta, siempre cansada, siempre tensa.

El reloj iba avanzando lentamente, mientras agonizaba la no-común vida en común. Dos años, tres meses, cuatro días, once horas y veinte minutos… Tic, tac… Dilatado tiempo en donde los silencios se miden en toneladas, y la tenue línea de sus ya independientes vidas, se cruzaban en el salón o en la cocina.

Dos años viviendo de puntillas, a hurtadillas, para que él, en pocas semanas, vociferase su relación con Carmen y se vanagloriase de ello a pleno pulmón.

Se hacía la loca ignorando sus bramidos en las conversaciones que mantenía con ella por teléfono. Le daba exactamente igual que saliese con una veinteañera, como si eran dos de dieciocho. Simplemente le parecía una falta de respeto y sobre todo, muy poca clase.

Tenía claro lo que estaba haciendo y se lo imaginaba vestido de torero, capote en mano, mostrándole la tela delante de su cara, a ver si así, conseguía embestirle. Pero cual toro manso y abatido, ella miraba al tendido, esquivando a su adversario.  

Aquello no le dio resultado, como tampoco le hizo efecto, que canturrease en voz alta y con gran ímpetu, aquella machacona rumba gitana: “Carmen, Carmen, voy a tener que emborracharme”.

Y mientras ella, cuchillo en mano, cortaba queso, concentrándose en la elaboración de su propia cena, iba repasando mentalmente los números, que con tanto empeño aprendió en Barrio Sésamo. 

     - 1, 2, 3…Vamos a cantar la canción del 10…
 
     - Carrrrmen, Carrrrmen, voy a tener que emborracharme. 

     - Y ahora, amiguitos, cantaremos al revés! ¡Del 10 al 0! : 9, 8, 7…Ommm, ommmm, ommmm…
 
     - Carmen, Carmen, Carmeeeeeen.
 
     - Dos años, tres meses, cuatro días, once horas, veinte minutos y cuarenta segundos de absoluta discreción, de huidizas miradas, de compostura y saber estar, de fría organización y aséptica calma… y ahora me sale con esto. 
     - Carmen, Carmen, Carmeeeeen, ¡para que tú te quedes con mi amor! 

     - ¡Anda canta, gilipollas, canta ¡ ¡Que si tú supieras...!

2 comentarios:

  1. Te ha salido genial. Me encanta como haces lo de las horas. "Dos años, tres meses, cuatro días, once horas y veinte minutos... Tic, tac,".

    Me encanta también como escribes!!

    un beso

    Cali

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  2. Y a mí me encanta que a ti te encante!!!

    Gracias, Cali.

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