Analogía:
Razonamiento basado en la existencia de atributos semejantes en seres o cosas diferentes.
Y éstas son las mías...

miércoles, 18 de enero de 2012

La red ecográfica.

Imagen obtenida en www.dexeus.com
Tumbada en ese potro (¿de tortura?), que es la silla del ginecólogo, con cada pierna apoyada en sendas argollas, mi médico comenzó a hacerme la anual citología, con su típico ritual, que consiste en freirte a preguntas mientras te va hurgando por dentro.

- ¿Y qué? ¿Cómo va tu niño? ¿Muy grande? – Preguntaba intentando distraerme a toda costa mientras exponía "lo mejor de mí" en plena indefensión.

- Sí, muy adolescente ya -. Sonreí haciendo fuerza con el estómago.

- ¡Pero mira qué útero tan bonito tiene esta chica! –. Expresó jocoso a su ayudante mientras introducía aquella sonda de ultrasonidos alargada para hacerme una ecografía. Lo dijo, como si ella, que no es enfermera sino una administrativa que había pasado al ramo sanitario, supiera diferenciar entre un útero bonito o uno feo. Supongo que ese tipo de chistes son los que se cuentan en un congreso de obstetricia, pero para el resto de los mortales forman parte de un lenguaje codificado.

Comenzó a relatarme lo que veía, tal que si yo fuera una embarazada esperando ver al feto (aunque en este caso, se trataba justo de lo contrario, si había inquilino, "chungo"). Y mientras rebuscaba y removía con aquel instrumento de plástico, como si le diera vueltas a un puchero, continuaba con el juego de las preguntas y respuestas "de relleno". Desde luego, es de los pocos varones que conozco que es capaz de llevar dos conversaciones simultáneas al mismo tiempo, por no decir, el único.

- Sí, mira, aquí tienes tu matriz -. Dijo pisando el pedal con su pie mientras paralizaba la imagen y hacía una medición.

- ¿Dónde? – Contesté realmente intrigada. Aquello era lo mismo que los test psicológicos en los que te enseñan unas manchas de tinta para saber qué es lo que ves, si una mariposa o una máscara.

- Aquí -. Volvió a señalar con el puntero. - ¿Y qué? En plena edad del pavo, ¿no? (Son veintiocho milímetros) - Me recordaba a mí misma cuando le doy dos órdenes al mismo tiempo a mi hijo (¿Has merendado? ¡Recoge tu habitación!)

- Bueno, está muy cansino con el Tuenti -. Intenté contestar como si aquel diálogo perteneciese a dos personas que tomaban café tranquilamente.

- ¿Con el qué? (Y éste es el endometrio, está perfecto).

- El Tuenti, las redes sociales, ya sabe.

- Mira, tu ovario derecho está aquí  –. Mostraba una sombra negra con forma ovalada - y el izquierdo… ¡aquí! –.Volvió a pisar el pedal insertando una línea blanca que daba, nuevamente una cifra.- Así que el Tuenti…

- Como un loco…¡Qué cansino!

Finalmente sacó aquel tubo de dentro de mí y me dijo que me vistiera. Ya una vez sentados, comenzó a relatarme lo bien que parecía tener los ovarios (doy fe, los pongo a prueba diariamente), las distancias entre ellos, la matriz y el útero. Todo ello sin dejar de mirar aquella pantalla en blanco y negro con formas grises, y rallas oscuras que iban y venían según había oscilado aquel "rotulador vaginal".

- Así que redes sociales... Yo es que de eso no entiendo nada. ¡A mí eso me parece superdifícil!


Ladeé la cabeza sin dar crédito y cuando ya me levantaba para dar paso a la siguiente paciente, estreché su mano y, sincera, le contesté:


- ¡Pues quién lo diría doctor, quién lo diría!

7 comentarios:

  1. Esta muy bien el blog, no lo conocía hasta ahora, me pasaré más a menudo a leerlo. Aprovecho para felicitarte el 2012, un saludo!!

    ResponderEliminar
  2. Jajajaja realmente admirable lo de estos doctores. No son sólo capaces de interpretar lo que aparece en esa pantalla llena de manchas sino que encima mantienen conversaciones paralelas sin perderse en ningún momento.

    Posiblemente muchas de las conversaciones y situaciones más ridículas se dan en este tipo de consultas. Pero oye, se agradece ese intento por destensar el ambiente y hacer que una se encuentre cómoda.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  3. Bueno, bueno...ya ando por aqui, entre otras cosas para pasar buenos ratos con tu excelente humor, y tus buenas letras, Ana. Mola tu casita...ya sé donde venir a tomar café.
    Salute.

    ResponderEliminar
  4. No sólo café. También hay chocolate, porras y churros...jajaja. Un abrazo y encantada de tenerte por aquí.

    ResponderEliminar
  5. ay que risa, a medida que voy leyendo los comentarios me he encontrado con Castelo y he pensado ¿qué dirá este chico sobre las visitas en los ginecólogos? y me lo he imaginado silbando para despistar...
    en fin, que me ha gustado tu relato, anécdota o como quieras llamarlo. Las visitas al ginecólogo y al dentista son lo peor del mundo... en ambos sitios se siente una como en un potro de tortura. uf. un beso, andaré por aquí.

    ResponderEliminar
  6. por cierto, tú me conoces como metamorfosis, ea.:)

    ResponderEliminar