Analogía:
Razonamiento basado en la existencia de atributos semejantes en seres o cosas diferentes.
Y éstas son las mías...

domingo, 5 de febrero de 2012

De pelotas y angelitos...

(Imagen de http://www.sxc.hu/)

Golpeaba la pared con el balón una y otra vez, una y otra más, incansable. La pelota rodaba, se estampaba contra el muro y bajaba al suelo esperando a que su pequeño pie la azotara de nuevo.

Así podía estar dos horas o dos días. Nadie interrumpía al angelito, obcecándose en no perder el ritmo. Pared, suelo, patada, pared, suelo, patada. Ni siquiera esa señora que le quería asesinar con la mirada, ni el señor que estaba de pie, justo a su lado, que de cuándo en cuándo se apartaba. Su mami sonreía tranquila,orgullosa de que pudiese distraerse él solito, no como otros niños que estaban alrededor, venga a correr empujando a los demás.

Y así continuaba mientras los adultos seguían a lo suyo. El podía darle a su pelota una paliza incansable, muro, suelo, pie...—¡Uy! ¡Que se me escapa rodando!

Si el juguete tocaba los tobillos de alguien, éstos intentaban ignorarle por no amargarse a sí mismos la fiesta. Pero no podía comprender por qué aquella mujer que le miraba de reojo (y a su madre parecía reprenderla con la mirada) se le notaba tan irritada. Su padre entonces, le acarició la cabeza mientras charlaba con su amigo y devoraba esas gambas con gabardina.

— Ponme otra ronda —le dijo al camarero, sabiendo que su pequeño vástago estaba justo a su lado.

La madre percibió aquella instigadora mirada de la que se tomaba un vino en la otra esquina del local, e intuyendo lo que pensaba, continuó con su charla y su cerveza.

¡Ay, esos papis dichosos! ¡Qué de tiempo desperdiciado cuando los bares eran antros de nicotina! ¡Qué bien que ahora pueden "tomarla" sin tener que cortarse un pelo, para que el resto, disfrutemos de la voz de ese pequeño cabroncete al golpear el muro de la barra una y otra vez, una y otra vez, y los demás de su altura, corretean por el bar, tal que en un parque.

¡Que viva la ley antitabaco, que convierte los bares en guarderías! De aquí a nada, en vez de taburetes, instalan porterías de fútbol y toboganes.


6 comentarios:

  1. Sí, sí, a veces son un coñazo estos angelitos pero que mundo más triste sería sin la algarabía de estos monstruitos.
    Muy original tu texto y muy bien escrito: "Pared, suelo, patada, pared, suelo, patada".Salud!

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  2. Ya sé porque soy incapaz de encontrar empleo de lo mío ¡Están todos los niños en los bares! ¿Crees que si voy a alguno a entregar el curriculum me darán trabajo?

    Ahora en serio, más miedo dan muchos padres que los propios enanos. Te lo digo yo, que estoy acostumbrada a lidiar con ambos.

    Un saludo.

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  3. Dices mucho, mucho en este micro, Ana. Cierto, como los padres podemos joder el devenir de un niño (ademas de los timpanos ajenos, claro), y volverlos antisociales, egocentricos y caprichosos; defectos que pueden durar toda una vida. Genial,amiga.

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  4. Pero qué les pasa a estos padres modernos? ya no se llevan a los niños a los parques? no sé, ahora te vas a un centro comercial, a ikea o a estos sitios y da la impresión de que los padres se llevan a sus vástagos y los sueltan por allí, en lugar de llevarlos a sitios para niños. En fin... que me ha encantado, Analogias, esta reflexión tuya.

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  5. Pues que decir: AMEN.
    Además lo más triste de todo, es que los padres no se dan cuenta del daño que les hacen a sus hijos con ese tipo de actitudes. Se convierten en adultos que creen que la calle es suya y claro, luego llega la realidad con las rebajas y se frustran...
    Besazo

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    1. Te podría relatar mi día a día al respecto y se te pondrían los pelos como escarpias. Los colegios pijos es lo que tienen...

      Un besazo.

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