Analogía:
Razonamiento basado en la existencia de atributos semejantes en seres o cosas diferentes.
Y éstas son las mías...

martes, 14 de febrero de 2012

Feliz día, sí.

 
 
Hoy el cielo no es azul, pese al polar viento huracanado que despeja toda nube que quiera posarse. Tampoco es blanco, que hace que caiga esa ansiada nevada anual inmovilizando la ciudad. Hoy el mundo entero se tiñe de rojo, los escaparates se llenan de angelotes regordetes armados con flechas y arcos (sálvese quién pueda) y se inunda el ambiente de pétalos de rosas con mensajes del tipo “díselo con flores” (lo del "diamante es para siempre" fue cosa del pasado, añoranzas que tiene una de aquella supuesta economía del bienestar).

Y es que eso de “estar enamorado”, nos lo han metido con calzador como algo que debemos de sentir por narices (y fueron felices y comieron perdices). A ver si algún día, algún escritor de cuentos tiene la osadía de reflejar la cruda realidad y acaba contando que las perdices duran unos meses, y que a partir de ahí vienen otras cosas. Que es que luego la gente se lleva unos chascos que no levantan cabeza…

Desde mi punto de vista (y no soy psicóloga, sólo divago desde mi propia experiencia), el estado de enamoramiento es transitorio y pasajero (y en muchos casos, como el metro, con posibilidades de ida y vuelta). Lo siento, pero no veo yo a la gente emparejada (incluyéndome a mí misma) sintiendo aún las mariposas en el estómago, brillándoles los ojos, perdiendo el control de su voluntad (y hasta el apetito) y cediendo en todo momento a los deseos del contrario. Eso es lo que representa para mí el puro estado de enamoramiento. 

Lo otro, lo que viene después, es cariño, comprensión, empatía complicidad, amistad y sobre todo, mucho hábito. Porque seamos claros: ¿Cuántos de nosotros se aferra a su pareja porque siente vértigo al estar solo? ¿Cuántos sienten miedo a dormir a solas, pánico a afrontar una hipoteca con un único sueldo y temor por la psicología de sus propios hijos en el caso de un divorcio? Y es que del enamoramiento al odio hay unas cuantas cuentas que echar que no siempre compensan, y más en estos tiempos de crisis.

Sé de muchos que se habrán levantado culo contra culo, comprarán flores, un colgante, una corbata, quizá un anillo y reservarán mesa en aquel italiano tan íntimo, sólo porque hoy es el “día de los enamorados”.

Y no hablemos de la desazón que causa en los solteros, que llegada esta fecha, vagabundean por las calles pareciendo “los raros” por no tener pareja, viendo a los demás sonrientes, cogidos de la mano y  comiendo sus respectivas perdices. Tranquilos, que la mitad es mentira.

Pues sí, que viva el cura Valentín, que fue ejecutado (un 14 de Febrero) por casar gente a escondidas (y luego lo hicieron santo). Celebremos el día de marras que marca el calendario, hagamos que el otro piense que aún nos levanta pasiones, temblar de ansiedad, que somos felices porque seguimos con ellos, comiendo esas perdices.

Feliz día de los “enmarronados”, de verdad, que de algo tienen que vivir las floristerías… Eso sí, tened en cuenta que este año cae en martes y ya se sabe el refrán, que en martes, ni te cases, ni te embarques.

3 comentarios:

  1. Creo que es lo más sincero y coherente que voy a leer en este día hipócrita y edulcorado.

    un beso, Analogias.

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  2. Con mucha destreza le has robado el arco y la flecha a Cupido y tu disparo ha sido certero, en el centro de la diana.
    Como siempre, muy amenas y divertidas tus reflexiones.
    Salud!

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  3. El día este de los enamorados es otra gran chufla de marketing, de lo más hipócrita y cutre como todas las cosas establecidas por pseudodecreto...y creo que quien se deja llevar por los cantos de sirena de este supuesto día del amor es precisamente quien no lo siente de verdad y necesita realizar algo de cara a la galería...eso de no ser querido queda muy mal hacia terceros

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