Analogía:
Razonamiento basado en la existencia de atributos semejantes en seres o cosas diferentes.
Y éstas son las mías...

martes, 20 de marzo de 2012

Cómo ha cambiado el cuento.


 
1990

- Creo que nunca lo encontraré, está claro que mi sino es estar sola.
- Mujer, no seas pesimista.
- Si es que pasan los años y mira, soy la única de todas nosotras.
- Ya, pero eso nunca se sabe. El día menos pensado, aparecerá, ya lo verás. Eso llega cuando menos te lo esperas
- No sé yo…
- Ten paciencia.
- Lo veo difícil.
- Que sí, ya verás. Cualquier día llegará ese príncipe azul y encontrarás al hombre de tu vida.

 
2012

- Chica, no veo llegar nunca ese momento.
- Que si anda, no me seas ceniza.
- Yo es que miro a mi alrededor y veo que todo el mundo ha podido, menos yo.
- Ten claro que llega tarde o temprano.
- Es que estoy metida en una vorágine de la que creo que no podré salir en muchos años.
- Ten paciencia.
- Hay veces que se me agota.
- Confía en mí. Verás que el día menos pensado, te armarás de valor y no sabes de dónde sacarás fuerzas y dirás: Quiero el divorcio.

5 comentarios:

  1. Y qué díficil resulta a veces ¿verdad?...
    Cortito pero... uffff has dado en el clavo.
    Besazos.

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  2. Qué irónica resulta la vida a veces ¿Eh?

    Un abrazo.

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  3. Si desde el principio de la relación existiera Amor... Amor verdadero, el contenido del cuento podría cambiar pero no su final feliz.

    Por desgracia en la realidad en la que vivimos, todo indica a tu acertada entrada.

    Un saludo.

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  4. No creo. Pienso que en todas las relaciones existe el amor desde el principio, de ese del que nombras. El problema es que no estamos o no nos han preparado para afrontar que ese amor cambia y se convierte en otra cosa.

    Saludos.

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  5. Bueno, el matrimonio la mayoría de las veces no es un camino de rosas. Miles de obstáculos, de contratiempos lo erosionan, lo castigan. Muchas veces sale vencedor, aunque algo herido(nada que no curen unas vacaciones en pareja), otras sale tan maltrecho que sólo queda sentarse, mirarse a los ojos y declarar que la rutina, los contratiempos han vencido la batalla.

    buen relato, niña.

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