Analogía:
Razonamiento basado en la existencia de atributos semejantes en seres o cosas diferentes.
Y éstas son las mías...

miércoles, 28 de marzo de 2012

El "choni-mundo"


Se admira orgullosa, desde su trono de plástico (ese mismo que tarde o temprano dicen que acabará derritiéndose), hasta dónde ha llegado.
Ya es una superestrella de la televisión. No sólo eso: es incluso una opinión a tener en cuenta, casi una eminencia en sentencias populares. Están los políticos, los científicos, los periodistas y ella. Y aún no se lo cree. Ella, que apenas tiene estudios. Ella, cuya cultura se sumerge en esos modos arrabaleros y chabacanos. No da crédito.

Habían sido tantos los que vaticinaban el desplome de su imperio, tantos los que habían augurado su derribo (y accionaron el acoso), habían dicho tantas y tantas cosas, que lo que han conseguido ha sido posicionarla en ese pedestal ficticio, como si se tratara de una diva, una diosa, o como la denominan ya: “una princesa” (del pueblo, sí, pero del pueblo garrulo). Así que ahí la tenemos: generando que cada frase se convierta en una cita, que no consiguió ni el pobre Sócrates. “Si la envidia sería tiña…”

Ha logrado colarse en nuestras casas casi a tiempo completo, ha conseguido ser  ese “alguien” que los medios de comunicación (esos grandes culpables que solo ven cantidad y no calidad), tengan espacio y lo que es peor, tiempo, para que esta bufona se crea que es alguien a quién tener en cuenta.

Lo peor no es eso. Lo peor es que gracias a ella ya no vemos extraño a toda una retahíla de personajes que se exhiben como si tuviéramos algo de lo que aprender. No sólo sus modos, sus modas, su vocabulario, sino que se han convertido en un ejemplo para las generaciones que vienen detrás. Todo un modelo que exhibir a nuestros futuros mandatarios (sólo de pensarlo se me ponen los pelos como escarpias).

El “choni-mundo” tiene un gran hueco en el universo, y no sólo hablo de España (que no hay más que poner la MTV para ver cómo está el patio fuera).  La Choni-moda se nos ha colado hasta el fondo (¡vivan las pijas tatuadas y llenas de piercings!), los rastas-flautas (dejemos a los perros esta vez), han llegado a una posición social que jamás habían soñado. Y es que antes veías a un tío con el pelo enredado y grasiento, tatuajes en los brazos y metales en la cara y te cambiabas de acera  por puro instinto de supervivencia. Ahora no, ahora resulta que lo mismo su padre es un alto ejecutivo de un banco, presidente de alguna empresa o accionista de un centro comercial.

El problema es el referente: Gente que gana concursos (“realities”) y que su único mérito ha sido haberse “zumbao” ante las cámaras a sus propios compañeros de concurso (y apuesto que a media plantilla de Telecinco), “frikazos” que salen en los “talk-shows” hablando de sus mierdas familiares más nauseabundas (me niego a creer que tengamos ese nivelazo de actores amateurs) o madres que se exhiben queriendo supervisar a su futura nuera presentándose a “Quién quiere casarse con mi hijo”.

¿Hasta cuándo este martirio? Decían que este tipo de programación acabaría tarde o temprano pero yo veo que en vez de eso, salen cada vez nuevos programas (a cuál más circense) en los que el nivel de calidad social es menor o igual a cero.

En fin, que no hay más que divagar. En el fondo todos sabemos que la culpa es sólo nuestra.

6 comentarios:

  1. Buff!! Si no pienso yo eso todos los días... Pero no solo de la tele... SINO DE LA SOCIEDAD!! Ala.. todos clones, clones, clones. La misma ropa, todos exactamente con los mismos pantalones, camisetas; todos con el pelo hasta de las cejas planchado, y el que no nos 'gusta' depilado; si eres diferente, te mandan a paseo y te hacen la vida imposible.. AAAJJ!! Creo que he nacido fuera de tiempo.... XDD

    Besos,

    Cali.

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  2. Ya bueno, es lo que hay ahora. ¿Periodistas con carrera? para qué? si tenemos al hijo o a la nuera del famosillo de turno para hacer las entrevistas...
    Claro, ellos citan y muchos les escuchan y hasta los admiran, ellos se pelean, lloran y ahí está la gente comprando su vida en fascículos.
    ay, estamos degenerando...
    pena me da.

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  3. Ahora mismo la leo, pero en mi blog se pueden colgar todos los enlaces que uno quiera sin ningún problema.
    Una cosa es el típico que entra una vez en su vida y dice "me ha encantado tu blog, el mío es tal" y te pone el enlace, a mí eso me da mucha rabia, pero entre nosotras, las que nos leemos habitualmente, mi blog está abierto a todos los enlaces que haga falta, además eso no es aprovechar nada, si no compartir y dar oportunidad a otros de leer otras cosas, así que que sea la última vez que no pones el enlace en el blog.
    Y despues de regañar ja ja, leo y te comento

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  4. Fíjate que a mí la primera, la genuina, la original, me da hasta pena, por patética, pero mucho peor es todo lo que ha venido después, y lo más peligroso de todo como tú dices, es que se las toma como referente. Sin cultura, ordinarias, vulgares, putitas barriobajeras, que hasta para eso hay que tener clase, y siendo admiradas por adolescentes sin formar, escalofríos me entran.
    El día que mi hija con once años me dijo que ella quería ser famosa, hubo una larga charla en casa, que como no, ha seguido coleando con capon incluido, ya sabes, por si acaso ja ja

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    1. A mí no me da ninguna pena. Es una bufona. Si estuviéramos en la época medieval le habrían puesto cascabeles. El problema es cómo esa bufona se ha posicionado en la corte y sirve de ejemplo al populacho. Antes eso no pasaba, no entiendo por qué tiene que pasar ahora.

      En fin, ella solita se estrellará y detrás las que siguen su ejemplo. En mi casa está vetada y afortunadamente mi hijo ya tiene criterio para quitar la tele cuando la ponen.

      Un besote.

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