Analogía:
Razonamiento basado en la existencia de atributos semejantes en seres o cosas diferentes.
Y éstas son las mías...

martes, 8 de mayo de 2012

La infeliz de antes.



No la vi reír nunca. Se pasaba la vida corriendo, yendo de un lado al otro, quejándose siempre por todo: Las navidades, el calor del verano, lo mal que iba el país, su flaca salud, sus múltiples intervenciones en el quirófano…

Sus hijos soportaban aquella amargura constante como algo normal. Ya estaban acostumbrados a verla siempre refunfuñando y argumentando constantemente. Su marido, paciente, escuchaba sus lamentos, su constante reproche a la vida, a lo que podrían haber sido, a tener que haber tomado otras decisiones que quizá hubiesen sido mejores.

Pero fueron pasando las décadas. Se le echaron encima. Su cara se fue arrugando mientras su caminar se desigualó por una gran cojera. Y de pronto, se quedó sola. Aquel que siempre había estado a su lado, amortiguando su resquemor, se evaporo de la noche a la mañana, en la segunda sesión de quimioterapia.


La culpa era de él por no haberla avisado. Le echó en cara, ya moribundo, el no haberla dejado todo dispuesto,  no haberlo preparado todo antes, cómo no lo había supuesto. Ella quiso morir también, quería alejarse, quitarse del medio, dejarse llevar, infeliz, frustrada, pues no había ya nada que le hiciese medio feliz.

Era muy desgraciada, el resto no la comprendían. Sus amigas viudas, ya lo tenían todo superado, habían enviudado jóvenes, habían rehecho su vida y su herencia las había dejado en mejor lugar. Ellas sí podían vivir bien, no como ella.

Y sin más, empezó a divagar sobre el tiempo pasado, sobre lo feliz que había sido antes, lo dichosa que se había sentido siempre, celebrando las navidades, disfrutando del verano, trasportándose nostálgicamente a aquella época de su juventud, cuando sus hijos eran pequeño.Cualquiera diría que para ella aquel tiempo sí fue sublime. 

Sólo ahora comprendía, entre lágrimas, lo feliz que había sido antes. Sólo ahora se daba cuenta de que en realidad la desdicha la sentía ahora. Y es que no hay nada mejor que comparar para darte cuenta de lo que has perdido.

13 comentarios:

  1. En mi opinión, más infeliz había sido el marido...
    Por otro lado, ¡como valoramos a las cosas y a las personas cuando nos faltan!.

    Muy buen escrito, me ha encantado leerlo.

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  2. Es muy duro, este micro. Así hay muchas personas que desgraciadamente se pasan la vida lamentándose de lo que no tienen y no valoran lo que tienen. Qué buena lección miarmi.

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  3. Bueno micro micro... jajajaja tampoco es pero en fin, paso de borrar el comentario, que pereza... uffff

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  4. Cuando echamos la vista atrás es cuando decimos: cualquier tiempo pasado fue mejor. No, no es cierto, hay que disfrutar el momento para no sentirnos así, y recordar el pasado con cariño, nostálgia también, pero siempre con orgullo por haberlo vivido. Precioso y triste texto. Me encanta.

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  5. Me han llegado estas letras, he sentido la tristeza. Qué decir... hay que apreciar lo bueno que tenemos.

    Por cierto, a Maite, ejem... sin ánimo de llevar la contraria. Tengo entendido que un microrelato puede llegar a tener incluso varias páginas. Después iría el cuento, el relato, la novela corta, patatín patatero... jjajajaja, ahí dejo eso, siempre algunas (muchas) dudas.

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  6. Hola, muy bien tratado el tema.
    Me gusta la reflexión de la protagonista que hace consciente su felicidad cuando esta se modifica, porque la vida con el tiempo le ira quitando otras cosas quizás para que le demos valor. Si una perdida nos hace enseña a aceptar las siguientes tendremos la mitad del camino hecho y disfrutaremos de lo que tenemos.
    A veces una perdida deja espacio para algo si no mejor al menos que suponga nuevas oportunidades.

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  7. Gracias Luigi!!

    Encantada de recibirte, Oliva.

    Un abrazo.

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  8. Somos asi. Desgraciadamente a veces tienen que pasar cosas como esta para empezar a comerte cada dia como si fuera el ultimo, a disfrutar de los pequeños detalles y sobre todo de rodearte y hacer feliz a la gente que quieres. Mi padre, entre muchisimas cosa, me dio la oportunidad de mirar la vida con otros ojos. Siento que tuviera que ser de esa manera. Ana P.L

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  9. Ana Pérez Lapiquemiércoles, mayo 09, 2012

    A ver, a ver....

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  10. Creo que la prota de tu relato nunca será feliz, nunca. Este tipo de personas se pasan la vida esperando que algo bueno les suceda, y no se dan cuenta que la vida en sí es lo que nos va sucediendo cada día. Metafóricamente hablando: la vida es el paisaje que vamos dejando a los lados mientras caminamos buscando una meta.La mayor parte de las personas viven esperando algo que pasará en el futuro y no disfrutan el presente.
    Tu prota me ha caído bastante mal y me ha dado pena su esposo..., en fin, esperemos que algún dia consiga ser feliz.
    Un abrazo Ana, siempre tan lógica y sensata.
    Un besazo enorme.

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  11. Efectivamente, es una infeliz porque siempre lo fue y es ahora cuando ve lo feliz que podría haber sido... En fin, c'est la vie!

    Otro abrazo grande para ti.

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  12. Es tremendo el contenido de este excelente relato,porque de verdad refleja la ceguera de los humanos.
    Aprenderemos algún día? O siempre,tendremos que perder lo querido para valorarlo?

    Muy buen relato!

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