Analogía:
Razonamiento basado en la existencia de atributos semejantes en seres o cosas diferentes.
Y éstas son las mías...

martes, 15 de mayo de 2012

Respeto.



A menudo, cuando voy a la playa, busco el momento de la puesta de sol para no pensar en nada. Y si la puesta es sobre el mar, la escena ya es de órdago.

Es un momento extraño en el que me siento un ser ínfimo frente a una gran bola de fuego que se planta delante de mí mientras marca las pautas de nuestro planeta. Lo veo alejarse, menguar, haciéndose débil, como una llama que se extingue, ahogándose en el agua.

Luego observo la planicie del mar y me imagino el resto del océano en el globo terráqueo. Casi puedo notar que es un ser vivo poderoso, un gobernante, un dios que nos impera a todos, independientemente de los países, razas y culturas. Es él el que manda y sin él nada estaría vivo. Es él en el que empezó todo y seguramente también será él el que lo acabe.

Es ahí cuando pienso lo que me queda todavía por delante y lo que he dejado atrás. Cómo será el año que se avecina, lo que he hecho bien hasta ahora y dónde he metido la pata; si soy feliz o si aquel lejano nudo en el estómago ha desaparecido definitivamente.

Y vuelvo a mirar al agua lisa meciéndose lentamente con cierto miedo. Se asemeja a una gran superficie de aceite cada vez más oscura, más negra, según el sol la va tiñendo mientras se esconde.

No, no es miedo, es respeto. Ahogarme es una de mis peores pesadillas, sin embargo, cuando muera quiero que mis cenizas sean arrojadas a ese mar que moja el sol todas las tardes de verano, como me empapa a mí en las mañanas, envolviéndome con su sal.

Por supuestosí, lo echo en falta. Mucho. Pero ya me queda menos...

20 comentarios:

  1. Me alegra no haber cerrado aún mi día en internet,porque acabo de ver que habías colgado algo,y me vengo a leerte.
    Me encuentro con este texto intimista,casi meditativo,y sabes que me hace sentir? Que me sucedió algo parecido desde que vivo en esta isla. Siempre me había impactado la fuerza del mar,pero,al vivir en una ciudad como Buenos Aires,la palabra mar era casi una abstracción Al llegar aquí, descubrí esa especie de embrujo que ejerce el mar sobre los humanos. Tiene vida,tiene mensajes,tiene virtudes,tiene música,tiene alimento...
    Y por sobre todas las cosas,tiene el poder de calmarnos,de reconectarnos. Nunca pensé que lo echaría de menos, y sin embargo cuando llevo un tiempo sin verlo,lo extraño.

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  2. Ana... has descrito toda una introspección, en la que te has sentido 'una con la Tierra' y en la que seguro has soltado parte del lastre que todos acumulamos y llevamos a rastras en nuestro particular camino.

    Precioso texto y preciosa música. ¡enhorabuena!

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  3. Gracias chicos. Efectivamente, me ha salido un texto intimista y quizás ciertamente melancólico añorando el mar. Para mí es básico hacer un paréntesis en el año y reencontrarse con el mar, pararse, dejar la mente flotar y coger fuerzas para la temporada siguiente. El año que no lo hago pago las consecuencias. Gracias por vuestros comentarios tan estupendos.

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  4. Es un texto bidireccional: miras hacia el exterior y hacia tu interior, dibujando ambos paisajes muy bien.
    Comprendo tu pasión por el mar pero no la comparto.

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  5. El mar consigue arrancarnos nuestros pensamientos más profundos, sin darnos cuenta hacemos comunión y nos dejamos arrastrar por su belleza. Mirar su horizonte reconforta y sentir las olas en la orilla bajo los pies, es un bálsamo para los sentidos. Me identifico con tu reflexión, tocaya. Muy bonito.

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  6. Precioso, Ana... precioso. Nuestro planeta es un ser vivo, el sol es el padre, y la madre, el agua.

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  7. Joaki: no me digas más, odias la playa! jajaja (créeme que sé de qué me estás hablando, que tengo que lidiar con ciertos aspectos negativos de este tema, que por supuesto, no son míos. ¡Hombres!)

    Anita: por qué será que ciertas personas necesitamos esa conexión con el mar?

    Luisgar: Ommmm, ommm, hacemos yoga a primera hora de la mañana? jajaja. Un besazo!

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  8. Un bonito pensamiento. Me ha gustado leerte.

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  9. No sabes bien como te entiendo,amiga; será que nací rodeado (La coruña), pero siento autentica "morriña" marina en cuanto llevo un tiempo sin olerlo.
    Para mi representa un padre, una madre; la muerte y la vida, el futuro, el pasado y el todo.
    Genial; ya me has dejado nostalgico.

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  10. Nos es por daros envidia, pero yo vivo muy cerquita del mar, de hecho le veo las enaguas desde mi ventana. Nunca he vivido lejos del mar,pero he sentido una especie de opresión cuando he viajado a ciudades lejanas a él, por ejemplo: Madrid la bella, ciudad que sería perfecta si tuviese mar.
    Sí, entiendo lo que te ocurre con el mar, te reconforta pero al mismo tiempo te hace parecer pequeña e insignificante. Te enamora, te inspira pero al mismo tiempo te aterra. Lo sé, a mi me sucede igual.
    Una reflexión muy intima la tuya, niña, hermosa.
    Un beso salado.

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  11. Bueno, Ángela...me queda el consuelo de saber que por el lado donde tú vives no ves puestas de sol en el mar, sino amaneceres (ji ji ji...tenía que vengarme de alguna manera, no? jajaja. Un besazo!)

    Caste: no es nostalgia, son ganas, que ya no puedeo más!

    Otro beso para ti también.

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  12. Yo no echo en falta el mar en absoluto, lo tengo cerca y paso de él, pero si reconozco que a veces me he quedado así, pensativa, mirando al horizonte y reflexionando sobre todo eso que nos cuentas. El texto es precioso desde luego.
    Ains...

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  13. La Maite es de mi equipo, ja, ja.
    Yo también tengo cerca el mar pero... paso de él (y él de mí).
    Seguramente todavía mantengo el trauma infantil de volver de la playa en aquella tartana que teníamos por autobús, con la piel roja y plagada de ronchas de sal y con arena en todos los rincones de mi cuerpo (sí, sobre todo ahí).
    Si tengo que ir, voy. Pero de mí no sale la iniciativa. Seguro.
    Abrazos a todas. Y a todos.

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  14. A mí sí me gusta el mar... me renueva... me gusta más temprano, cuando aún los veraneantes no se han hecho dueños de la arena... o al aterdecer, cuando se van marchando... es decir, me gusta el mar, para mí, para que hablemos él y yo y no nos interrumpan... el sonido de las olas, el olor a sal... mis pies mojados... es inmenso... me encantó este texto.

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  15. Ahí le has dado María José...cuando se van todos (soy demasiado dormilona como para madrugar por las mañanas). Y es justo lo que dices, el mar para mí (o para ti) ;-) Gracias por venir.

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  16. Ha sido bonito poder leer todos tus relatos, reflexionantes. Saludos desde Conil ( Cadiz) ve mi blog

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  17. que bien q escribes
    felicitaciones e ha encantado dar de casualidad con tu blog
    seguire pasandome de vez en cuando a leer mas de ti
    saludos desde argentina

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    1. Muchas gracias cirugía. Cuando quieras por aquí ando.

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  18. Sentarse frente al mar es hacer una catarsis infinita.
    Muy bonito.
    Carlos

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    1. Sí, no hay mayor momento de introspección.

      Un abrazo.

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