Analogía:
Razonamiento basado en la existencia de atributos semejantes en seres o cosas diferentes.
Y éstas son las mías...

jueves, 20 de diciembre de 2012

Esas surrealistas cenas de empresa...



Como cada año, la navidad nos pone las pilas metiéndonos prisas con mil y un eventos: regalos para toda la familia, quedadas y copas con los amigos, el dolor de muelas de la compra del “amigo invisible” y, por supuesto, la ritual y anual cena de empresa.

Es un hecho curioso porque todo lo que transcurre en ese evento es temporal y transitorio (aunque a veces amnésico), abriéndose un paréntesis en nuestra rutinaria y monótona vida dentro del entorno laboral y dando paso al lado más surrealista de las personas con las que convives ocho o diez horas al día. Ahí estamos todos con nuestras mejores galas: nosotras compitiendo por deslumbrar a la par que criticando a toda aquella que se ha excedido en la vestimenta y ellos por ser los más graciosos comparando cuál de todos le da más rienda suelta, muy suelta, al sediento gaznate.

Lo alucinante de todo esto es que nos pasamos el año despotricando contra una u otro compañero trepa, arrogante o autista y el día de la cena de empresa somos capaces de salir en trescientas fotos abrazados a ellos con la mejor de nuestras sonrisas y jurando que es un encanto de persona (Dios mío, necesito un exorcismo...) Es que es ponernos en la mesa unas cervezas y unos vinos y la cosa va aflojándose hasta tal punto que eres capaz dar besos a aquella que te caía rematadamente mal y ahora te está comiendo la oreja en modo aparentemente sincero (a la par que demasiado relajado) diciendo que eres una tía de puta madre y que valora muchísimo el trabajo que haces (hip).

Y es que no hay nada peor que juntar poca comida, mal alcohol y gente ansiosa por una buena noche de farra. Claro que luego pasa lo que pasa: en tres horas todos mamados, cantando "Asturias, patria querida", con los ojos bizcos, las narices rojas y dando traspiés por todo el local.

Obviamente, estas endorfinas comunitarias apenas duran un tiempo limitado: El primer día después de la cena te cruzas con esos mismos con los que ibas ensalzando el "Amigos para siempre, will you always be my friend" y es imposible volver a mirarlos de la misma manera. Es irremediable, te viene a la mente ese flash del contable subido a una tarima, moviendo la pelvis y baliando el "Gangam Style". El segundo día llegas a la conclusión de que aquello que sucedió hace 48 horas es algo que no forma parte de la realidad y sólo ha sucedido en tu mente. Una semana más tarde das fe de que esa harpía que decía que eras un encanto sigue siendo igual de falsa que antes de la cena. Falsa e hipócrita...

Está claro que como humanos que somos necesitamos dar rienda suelta a nuestro lado más frío y pragmático mostrando nuestra parte más natural a un espacio que tenemos vetado para ello. Pero también creo que el alcohol y las ganas de desfasar nos transforma en seres que pierden todo el contacto con el entorno real confundiendo las churras con las merinas. Y no paso a analizar los líos que se producen entre unas y otros porque me daría pie a escribir otra entrada y no quiero hacer ésta demasiado larga.

El caso es que está claro que las cenas de empresa marcan un paréntesis no sólo a nivel laboral sino también afectivo, volviéndonos a todos una panda de hipócritas, falsos y cínicos. Menos mal que todo ello es temporal y transitorio.

28 comentarios:

  1. Una de las grandes carencias de mi vida es precisamente no haber vivido nunca una cena de empresa, a ver, alguna vez he ido a comer con algún compañero, pero esas cenas con todos los compas y algún jefe pues no, evidentemente cuando me he ido a comer con lgún compa suelto era porque me caía bien.

    Pero al final me da que no es muy diferente de las cenas con la familia completa, donde sólo el alcohol hace soportables algunas compañías.

    Besos querida mía.

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    1. Bueno, no tienen desperdicio, especialmente a posteriori cuando empiezas a hacer balance de ´como iba uno, cómo iba el otro y qué es lo que pasó en un momento dado que al parecer ninguno se acuerda de todo al 100%.

      En fin, el alcohol hace soportables algunas compañías, otras son más insoportables aún...

      Un beso!

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  2. Pues yo, a estas alturas de mi decrépita vida, he aprendido a decir NO a todo lo que no me gusta y en este episodio navideño actúo en consecuencia. Eso si, quedo como una antipático, un impresentable y un antisocial y te aseguro que me encanta.
    Como siempre, un placer leerte.
    Salud!

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    1. A mí me gusta y suelo pasármelo bien. Lo que no me mola es que me vengan los plastas que no soporto a hacerme la pelota... Bufffffffff!!!!

      Un placer tenerte a ti por aquí. Abrazos!

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  3. Jajajja!!! Sí, es tal cual. Las cenas de empresa siempre me parecen lo más hipócrita que hay. Por suerte no trabajo en una, pero la mayoría de mis amigos sí, y te cuentan eso, que se quieren matar porque no soportan a nadie pero tienen que ir, y que para poder pasarla lo mejor posible se van a emborrachar...
    Me hiciste reír, un besito

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    1. No, si lo único bueno es que te puedes reir a mandíbula abierta de los crápulas e hipócritas que te dan la vara los 365 días del año...

      Besos!

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  4. Esto de reunir en estas fechas a los empleados, supongo que es por iniciativa del empresario para celebrar su buena facturación anual. Los trabajadores creo que poco tenemos que celebrar, eso sí, mientras reimos, bebemos y nos emborrachamos, olvidamos o como dices, hacemos un paréntesis a la realidad.

    comparto la opinión de los dos primeros comentarios.
    Feliz resaca!! :)
    Un abrazo!!

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    1. Bueno, te daré un dato: a la cena del año pasado no nos invitaron sino que había que pagar. Fueron 4 gatos. Esta vez el dueño decidió que este tipo de eventos suaviza bastante los siguientes meses. Ya que nos putean, que al menos paguen de vez en cuando...

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  5. Es verdad, las cenas de fin de año de las empresas son como un viaje a la dimension desconocida, y lo peor es el regreso, la verguenza si eras tu el que hizo un safarrancho o el reirse del compa que largo todo en medio de la pista, por suerte es como ir a las vegas.. lo que pasa en la fiesta se queda en la fiesta y para todos rige igual...
    Saludos

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    1. Jaja, en este caso lo que pasa en la fiesta se queda en la fiesta y en el facebook de la gente :-)

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  6. En este tipo de cenas, personalmente, solo salgo con personas que me caen bien. Si hacemos el ganso, lo hacemos todos/as. Seremos pocos... pero bien avenidos, y nunca salimos con los jefes.

    No soy de despotricar a las espaldas de nadie, si una persona no me cae bien, se lo digo a la cara, no soporto las falsedades entre personas.

    Beso.

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    1. Ay, Teo! Que te tengo abandonaíto... A ti y a todos (llevo unas semanas de órdago mañanero).

      Yo normalmente me siento con mi grupo de colegas afines y por supuesto, lo de hacer el ganso lo hacemos nosotros. Los malos lo que hacen es el imbécil...jajaja.

      Besos.

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  7. Yo no he ido nunca a una cena de empresa, cuando trabajaba no las hacían y si las hubiesen hecho tampoco iría porque eran de mi familia los jefes jajaja puaggggg. Pero sí me encantaría ir a una de esas y ver como hacen el ridículo la peña cuando se toma dos copitas de más. La información es poder y luego quién sabe para qué se podría utilizar esos vídeos, o conversaciones jajajaja.
    Muy bueno el texto.

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    1. Lo mejor es grabarlos y sacar fotos. Después lo cuelgas en FB y...ya has visto el resultado, no? jajaja

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  8. Vaya, por lo visto no voy a las cenas adecuadas! Mis comidas de empresa suelen ser comedidas, aburridas... Deseando salir de alli. No, es lo que tengo que aprender a decir.
    Si te lo pasas bien, que te quiten lo "bailao".
    Un beso, toca y felices fiestas.

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    1. Pon una panda de ingleses en tu cole y me lo cuentas... Too much!

      Besazos y feliz navidad!

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  9. Me apunto a las comidas navideñas aburridas, "obligadas", pura rutina que cada año toca repetir con los jefes a los que a estas alturas de la crisis no quieres sonreir.
    Todo sea por aparentar.

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    1. Ya, bueno, al menos seguís teniendo cenas, que hay gente que ni eso.

      Besos "Sansilvestrados"

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  10. Los pelos como escarpias Ana, Fui a una o dos al principio más por el morbo de que vieran lo espectacular y estupenda que estaba una cuando se quitaba la bata de trabajo, que por confraternizar, y las dos veces antes de terminar la cena ya estaba arrepentida de mi osadía.
    Lo que hacíamos era montarnos nuestra cena alternativa las tres o cuatro que realmente nos apreciábamos durante todo el año, como además no lo escondiamos, ya sabes como son estas cosas y las rencillas y dimes y diretes en estos ambientes, éramos las estiradas estúpidas que no querían relacionarse, y que se debían creer mejor que los demás, pero nosotras si que lo pasábamos bien, y poniamos a parir con total libertad al resto de la plantilla, anda que no nos hemos reído.
    Muchos besos y Feliz Navidad

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    1. El año pasado no nos invitaron y acabamos 4 en un bar bebiendo a las 6 de la tarde (qué triste!). Este año al parecer, se han dado cuenta de que si exprimen tanto tendrán que aflojar un poco, aunque sea engañándonos con mal alcohol...

      No tuvo desperdicio, Inma. Te aseguro que si hubieses estado tú te habrías partido el estómago de lo surrealista que fue todo.

      En fin...que corra el champán!

      Feliz navidad a ti también y que lo pases estupendamente estos días.

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    2. Pues pido historia con detalles sabrosos, no nos prives

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    3. Jajaja... tú nunca has visto a una panda de ingleses borrachos desmelenándose? Pues añádele el desfase español y hazte una idea...

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  11. Vengo ahora de la casa de unos amigos... me han invitado a un par de copazos de anís... os quiero a todos!! eres genial, Ana, tu blog es el mejor por encima de todas las cosas, y este relato es fantástico!!! yujuuuuuuuuuuu... veinticinco de diciembre!!! fun fun fun!!! la lalala la la lala... fun, fun, fun...

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    1. Jajajaja, anda que...tú empiezas a celebrar pronto. Un besazo, Luisito.

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  12. Obligaciones impuestas por esta sociedad, y que nosotros aceptamos en muchas ocasiones a disgusto.............con lo fácil que seria decir NO me apetece !!
    Saludos
    Isabel
    ¡ FELICES FIESTAS !

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  13. jeje..lo gracioso de todo esto es que todo el mundo va! y en general todos dicen lo mismo! DEBERIAN PAGAR LAS EMPRESAS ESTAS CENAS PEDORRAS! besotessssssssss

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  14. Odio, de siempre, las putas cenas de empresa....antes iba, pero hace años que paso....detesto lo falsa que es la peña en esos eventos, de verdad, y lo plasta que se pone.
    Me he reido un rato con tu texto,amiga. Que lo pases genial estos días :)
    Besotes :)

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