Analogía:
Razonamiento basado en la existencia de atributos semejantes en seres o cosas diferentes.
Y éstas son las mías...

lunes, 13 de mayo de 2013

María se despertó



 (Recupero otra entrada de los inicios de este blog). 

María se despertó intuyendo su cara en el espejo. La falta de luz deformaba su silueta reflejada en el cristal, tornándose en forma de espectro. Cerró los ojos de nuevo. Su cerebro había comenzado a funcionar hacía ya un rato al escuchar los ruidos de los vecinos, sin embargo, el resto del cuerpo permaneció relajado en un estado de sedación natural.

Cambió de postura y se concentró para volver a retomar el sueño que había tenido hasta hacía unos instantes, pero no hubo manera de volver a hilarlo y continuar la historia. Lástima. Había sido un sueño bonito y emotivo: él la observaba sonriente, casi con los brazos abiertos y luego su imagen se fue diluyendo absorbiéndose dentro de una especie de agujero negro que se albergaba en algún lugar del subconsciente.

Se estiró dentro de las sábanas dando por concluido el descanso. Su ciclo vital era lento por las mañanas y necesitaba tiempo para desperezarse del todo. Abrió la ventana y sacó la cabeza para hacerse una idea de la temperatura. Era fin de semana y el día prometía calor, ya llegaba el verano.

Se hizo un café, después se sentó a saborearlo con gran lentitud para dejarse invadir nuevamente por los recuerdos de aquella presencia que le había acompañado durante gran parte de la noche. En el fondo no quería desprenderse de la quimera que había emanado de su mente sin motivo alguno: La cara de Juan seguía observándola desde algún recóndito lugar de su cerebro y repetía sin cesar en aquel sueño que por fin la había vuelto encontrar. Se sorprendió al percibir un ligero y tenue aroma que le recordó incluso a su perfume. Desde luego, el hipocampo estaba trabajando duro. Los recuerdos brotaban vivos, enérgicos, habiéndolos juzgados como olvidados o abandonados en un rincón de su mente. No entendía a qué venía ahora, después de 25 años, recordar a Juan. Ni siquiera tenía la certeza de si seguía vivo en algún lugar del planeta. Le había perdido la pista totalmente y nada le hubiera gustado más que volver a saber de él. Fue su gran amor platónico.

Volvió a la realidad y a falta de periódico que la distrajese, miró a su marido que contemplaba como siempre la televisión matutina del fin de semana. Pensó entonces que para ser un hombre joven, estaba más cerca de ser un cincuentón que de la treintena. Su oronda figura y su calvicie ya no eran incipientes, eran datos descriptivos y su forma de vestir se había convertido en aburridamente clásica. Es lo que le habían enseñado en su casa. Lo había aprendido y lo repetía sin ser consciente. En el fondo, no era culpa suya. ¿O sí? Continuó contemplándolo y de pronto, al distorsionar la vista, le pareció ver a su suegro en vez de a su pareja durante un ligero instante. Sintió entonces un escalofrío y de pronto, vio cómo se alejaba de aquella habitación, arrastrada por una fuerza ajena, como si realmente no estuviese allí, flotando. Apoyó entonces la taza en la mesa, pues el vértigo se iba apoderando de ella y finalmente, se recostó contra el respaldo de la silla para evitar caerse. Atónita, inspiró aire para poder empujar el nudo que se había ubicado en su estómago, pero fue en vano, fue mucho peor. Seguía atrapada en aquel pseudoviaje astral cuando el salón se llenó de un gran bloque de hielo, tal que un muro transparente posicionándose entre él y ella. 

Sintió angustia y cierto escozor en el pecho. Terminó su café ya sin ganas y luchando contra los elementos recién paridos de su cerebro se sentó junto a él, esforzándose  por concentrarse en la televisión pero su imaginación juguetona hacía semejanzas entre el presentador del programa y Juan: Ambos tenían los ojos del mismo azul. Eran 'transparentemente' azules. De esos que te dejan huella por el cuerpo cuando te analizan.

Aterrizó de nuevo, empeñándose en seguir sentada junto al marido y pensó de repente que ese que estaba a su lado no era ya el mismo del que se había enamorado. Aquel le pareció un extraño repentinamente. Se hurgó la mente para tratar de recordar cuándo fue la última vez que había sentido cierta complicidad con él: No se acordaba y la distancia se hizo aún más grande cuanto más le miraba. Entonces percibió su esencia que se le antojó extraña: el pijama sudado de la noche transcurrida y su aliento. Le disgustó hasta la colonia fijada el día anterior que se mezclaba entre todas aquellas fragancias. Nunca antes se había sentido incómoda tan cerca de él pero se esforzó por continuar allí intentando atrapar el ancla de sus sentimientos que le ataba a él. Fue inútil.

No supo qué es lo que había cambiado pero sí fue consciente de que parte de ella misma, disfrazada de Juan, se había liberado tras un prolongado letargo, desde lo más hondo de su núcleo. Era su propia esencia que mantuvo enterrada en alguna oscura mazmorra, proscrita y libre, posicionándose altiva, encarándose a sí misma.

Aquel instante que hoy relato, fue el principio de un gran final, el inicio de otra vida, el origen de ella misma, ese que durante tanto tiempo se había mantenido somnolienta, hibernando.

Dos años después, María firmó el divorcio.




....Y así termina el deseo, así termina la pasión, la complicidad......el amor. A otra cosa, mariposa. No se puede quedar uno estancado en lo que nos gustaría que hubiera sido y nunca fue ni será. Por cierto, soy Ana P.L, no he podido poner el comentario de otra manera más que como anónimo. Un beso

Claro, porque no tienes cuenta en gmail o algún blog, pero no importa. Y sí, llevas toda la razón, pero no creas que es estancamiento, sino "repaso", más bien...
Un beso.

Los sentimientos qué tan bien describes, hoy por hoy me resultan muy familiares.
Me siento muy identificado con tu experiencia (aunque soy del sexo opuesto, también tengo mis sentimientos). :)
Gracias Ana!!






28 comentarios:

  1. Pues yo creo que tu texto,ahonda en un tema tan normalizado,por decirlo de alguna manera..tan normalizado,que se nos ha hecho rutina...y nos olvidamos de cosas que no deberíamos..como por ejemplo recuperar la alegría..o sencillamente pensar e intentar sentir,qué es lo que nos enamoró de esa persona.
    Me encanta como escribes...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Luna. Recuperar esos sentimientos, cuando te has convertido en otra persona muy diferente a la que eras, es complicado...

      Un beso.

      Eliminar
  2. Tocaya, eres buena a rabiar. O lo has vivido o lo ves continuamente a tu alrededor. Te felicito por este gran texto lleno de pura realidad.
    Un abrazo tocx2.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Toc, algo he vivido y mucho lo veo a mi alrededor. Ya sabes que ninguno tenemos la exclusividad de los hechos, al fin y al cabo, nos pasa a todos lo mismo, tarde o temprano.

      Un beso!

      Eliminar
  3. tus relatos a veces me conducen a pensar que son experiencias propias por esa definición tan exacta que le das a las cosas.
    que sigan los relatos viejos
    saludos
    carlos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Bueno, hay cosas mías y cosas de mi imaginación. No creo que nadie que escriba no ponga parte de sí mismo en sus escritos. Hasta Tolkien con el Hobbit tuvo que personalizar, seguro, lo que no sé es qué, jeje.

      Un abrazo.

      Eliminar
  4. No es facil que ocurra algo que marque tan claramente el principio del fin, pero si echamos la vista atrás, siempre podemos recordar a posteriori un momento, un hecho, una frase, algo que hizo de detonante.
    En este caso el sueño es como una alegoría, un aviso de su inconsciente que la hizo despertar.
    Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ahí le has dado. Yo lo que quería reflejar era el detonante, el inicio de cómo empieza ella a encontrarse a sí misma.

      El sueño es algo que ella tiene en el subconsciente y que lo vomita sin ella provocarlo.

      Un besazo!

      Eliminar
  5. Si todos los que sienten algo parecido se divorciaran apenas quedarían matrimonios.

    Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Bueno, si todos escucharan más al subconsciente cuando está machacón, seguramente sí. Otros optan por no hacerle caso.

      Un beso.

      Eliminar
  6. Hay textos que nos llegan muy hondo. Por múltiples motivos, este relato se mete en mi piel y mi alma.

    Los despertares son duros... pero te invitan a vivir.

    Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias a los despertares somos hoy lo que somos, y a mucha honra!

      Besos, Angelilla.

      Eliminar
  7. Nunca me ha dado por pensar en una ex, estando con una pareja. Las comparaciones son odiosas, y siempre tiendo a mejorar al elegir la persona con la que estoy.

    Beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Bueno, ella no pensaba, lo hacía su subconsciente, si te das cuenta. Algo había en ella que no terminaba de digerir todo aquello.

      Besotes.

      Eliminar
    2. Sí, pero en nuestro subconsciente damos rienda suelta a lo que no podemos hacer en la parte consciente.

      Pienso que María, conscientemente, sabía que su vida no era lo que ella deseaba, y su subconsciente recreaba otra realidad más deseada.

      Eliminar
    3. Yo creo que María más bien no era consciente. Es decir, éste relato lo que trata de explicar es de cómo María se dio cuenta de que su subconsciente le alertaba para enfrentarse a sus propios sentimientos.

      :-) Más debate, por favor!!!

      Besotes

      Eliminar
  8. Parece como si hubiese vivido muy lejos de cómo era ella en realidad. Ésto tiene que ser muy frustrante. En este texto se plantean dos problemas,el principal es que ella,en realidad, no vivía como a ella le gustaba y el otro, no menos importante,que con el tiempo se había ido distanciando de su compañero.
    Muy bien tratado estos dos temas.
    Bicos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, creo que ella más bien renació de quien realmente era y aquél fue el principio de una nueva vida.

      Gracias Ohma!

      Eliminar
  9. A saber como estaría entonces también el Juan ese :D

    En realidad es ley de vida, creo que tarde o temprano esas cosas acaban pasando, que se rompa el matrimonio o no es otro cantar, no es un contrato fácil de romper.

    Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. El Juan no estaba tremendo no, lo siguiente... :-P

      Sí, creo que se pasan por rachas muy malas y hay veces que cada uno se convierte en alguien totalmente distinto de aquel que un día nos encandiló. Si no superas eso, pasa lo que pasa.

      Gracias Míster.

      Eliminar
  10. Ay Dios, qué historia... qué te voy a contar ufff. Pensar en un ex da igual, la cuestión es que se dió cuenta de que eso no era lo que ella deseaba. Si pudo divorciarse hizo bien, por que esa es otra, que se pueda.
    Buenas historias estás rescatando ¿eh?
    Besitos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Bueno, no fue pensar, fue soñar de forma no deliberada, o sea, algo había en su subconsciente que le estaba avisando de que eso no iba bien...

      Besotes.

      Eliminar
  11. Bueno, nada es igual a como empezó. Pero puede seguir siendo bueno. E incluso extraordinario, aunque diferente.
    Me permito poner una entrada a mi blog que puede ser otra forma de ser en pareja:
    http://merino1957.wordpress.com/2010/04/27/si-es-lo-que-tengo-sera-por-lo-que-soy/
    Perdona que la primera vez que te comento, sea con una autopromoción de mi blog, pero es por dar otro punto de vista.
    Un saludo.
    P.D. Como al identificarme no va a salir mi nombre, me llamo Miguel.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Bienvenido a este sitio, Miguel. Como ya te he dicho en tu blog, encantada de que pases por mi sitio y compartas opiniones, que como ves, por aquí hay de todo.

      Un abrazo blogero.

      Eliminar
  12. Qué triste pero qué bien.

    Darse cuenta de que las cosas no son lo que eran es el primer paso para poner fin a ello. A veces se puede reconducir, otras es mejor que desaparezca de nuestro espectro.

    Saludos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Bueno, hay gente que se da cuenta pero no quiere afrontarlo. Está claro que el subconsciente nos avisa de que hay cosas que deberíamos cambiar. Si le hacemos caso o no eso ya es cosa nuestra.

      Un abrazo.

      Eliminar
  13. Me gusta como escribes, describes muy bien. A mi me has sumergido totalmente y hecho sentir cosas con tan solo leerlas ^^

    Por si quieres pasarte por mi blog: http://illsayhi.blogspot.com.es/

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias Desidia. Me paso por tu blog en breve!

      Un abrazo.

      Eliminar