Analogía:
Razonamiento basado en la existencia de atributos semejantes en seres o cosas diferentes.
Y éstas son las mías...

martes, 6 de agosto de 2013

Crónica de una obra "Anunciada"





 
“Que Dios te pille confesada”, me decían los que han pasado por una reforma recientemente, y sí, ya, estaba preparada, sé lo que es una obra, que mi madre es muy dada a meterse en estos berenjenales cada cierto tiempo, pero una cosa es tener que perseguir a los obreros para que acaben a tiempo y otra muy distinta que se tuerzan las cosas de una manera tan absurda.

Yo estaba encantada. Era la excepción que confirma la regla. El hombre que contraté (muy bien recomendado, que encima al pobre le han caído a él todas las collejas) me pareció desde el principio un tío serio, profesional y responsable. Venía de parte de un buen amigo con el cuál trabaja habitualmente y por tanto, es de total confianza como para desaparecer de mi casa y dejarle las llaves el tiempo que sea necesario.

Empezaron tal que un lunes a las 9 en punto de la mañana y a las 9.07 ya tenía medio baño tirado. Increíble. Hasta ahí fenomenal. Yo, que me había refugiado en casa de mi chico (ca’ Maromo, pa’ los amigos), viviendo a cuerpo de reina, sin dar ni chapa, que si piscina por aquí, que si cañitas por allá, me preguntaba si era normal estar tan relajada mientras te tiran los dos baños en tu casa y los vuelven a levantar. Todo iba bien, demasiado bien. Llegaba a mi casa a revisar y entre unos y otros ya se habían puesto de acuerdo, pues entre ellos se conocían y yo poco tenía que hacer allí más que incordiar. Más fácil imposible. Eso de “me falta un tubo, llame a la tienda que esto no viene bien” o el típico “señora, que reclame al proveedor, que esto viene roto, que yo mientras tanto me voy a otra obra”, en mi caso no ha existido. ¡Qué tranquilidad! Una privilegiada -. Así se las ponían a Felipe II – me decía Maromo con toda la razón del mundo.

Pasó una semana hasta que un día, en una visita que hicimos para montar los muebles de los lavabos, empieza a oler esa humedad típica del yeso mojado. “Eau de obra”, que se llama: típico olor a casa húmeda, poco ventilada y más con este calor.  Concretamente, la habitación colindante al baño pequeño, la de mi hijo, echaba un olor a estuco empapado que lo primero que te pedía el cuerpo es dejar que la corriente invadiese la casa entera (moviendo todo el polvo habido y por haber). - Normal, -  me dije – todas las habitaciones cerradas y la humedad del yeso que se traspasa por la pared...

Pero al par de días volvemos a mi casa para continuar con otro montaje y, de paso, revisar cómo habían encastrado los lavabos a los muebles.  Fue ahí, cuando toda mi supuesta dicha “obreril” se empezó a ir al carajo. Maromo, que además de ser un sacafaltas de cojones es tremendamente observador, empieza con el discurso a clamar al Cielo: - Joooooder, ¡pero qué coño es ésto! ¡Esto no lo ha podido montar un fontanero!
Y yo con cara de lerda – ¿Pooooor?
- ¿Cómo que poorrr? ¡Pero tú no ves cómo está montado esto? – y yo ahí, más rubia platino que nunca (que me perdonen las rubias pero es por la metáfora) – No séeeee por qué lo di…
- ¿Pero no te das cuenta de que estos tubos no pueden tragar nunca? Este tío no puede ser fontanero, este tío es …este tío… ¡Ni de coña!

Resulta que el susodicho había montado los tubos del desagüe haciendo un “looping” que sería la envidia de cualquier ingeniero del Parque de Atracciones. Allí había un “ocho retorcido” (8), un “infinito rizado” (∞), que por lógica, no dejaba que circulara el agua, pues obviamente era imposible que el agua subiera sin una presión inmensa. 
- Este tío es extraterrestre, está claro. ¡De un planeta donde el agua no tiene gravedad, no me jodas!- seguía Maromo todo indignado.Y yo callada. Él hecho un basilisco, despotricando por activa y por pasiva contra el supuesto fontanero alienígena - ¡Pero coño! ¡Que le he dejado las instrucciones de montaje pegadas en el mueble!
- Pues no se las ha leído -, respondo en un tono pacífico.
- ¡Si es que no hay que leérselas! ¡Si son para “dummies”! ¡Que sólo tenía que mirar los putos dibujos del Ikea!

A ésto se nos sumó que el mismo ingrávido se cargó una cisterna contra un azulejo, arañó un lavabo al colocar un grifo, los tubos del otro lavabo tampoco estaban bien puestos, ambos inodoros no cerraban el circuito y para guinda del pastel no puso silicona fijando los sanitarios.

Tras aquel disgusto que desembocó en bronca entre nosotros (“que si tenías que haber estado pendiente de ellos”; “que haberte cogido vacaciones”; “que no se les puede dejar solos”, versus “y qué más me da si no tengo ni puta idea hasta que no lo veas tú”; “de qué me sirve estar aquí si van a cagarla igual” y un rotundo “no tengo yo tantos días de vacaciones como para utilizarla en esto”) finalmente convoqué a ambos (el encargado y el fontanero) para que viesen lo que estaba mal.

Y cuando lo veo aparecer supe que aquel engendro se quedaba muy lejos de la imagen que uno tiene de un alienígena: era peor. Era un despojo humano: El menda pesaría alrededor de 150 kilos, todo su hedor que oscilaba entre queso pasado y sudor revenido invadía la casa y tenía una especie de psoriasis gris que le invade los codos (que fijo que le sale por rascarse con esas manos negras que me llevaba ya de serie tocando mis impolutos y vírgenes sanitarios).

- Tú no te has leído las instrucciones de montaje de los lavabos, ¿verdad? – le suelta Maromo conteniendo su incipiente ira. Y con dos cojonazos como dos tuberías de grandes, igual de gordos y sebosos que todo su orondo cuerpo, éste le contesta: Yo del Ikea no me leo nada.

Sí señor. Con un par: Encima sobrado. Sobrado y arrogante.   

Finalmente, y tras varios días de arreglos y ajustes, la obra se da por finalizada a las tres semanas. No fue demasiado, teniendo en cuenta que fueron dos cuartos de baño y lo que es el alicatado y la puesta en escena llevó no más de 10 días. 

El problema vino después, cuando aquella pared que olía a yeso mojado, decidió dar la cara y mostrarnos al ser que cobijaba dentro en modo de esporas de moho.

Mi paranoia iba in crescendo a medida que pasaban los días, la lejía no terminaba de matar las manchas y, a medida que iban avanzando nosotros retirábamos los estantes que estaban anclados a la pared hasta dejarla desnuda por completo. La obsesión era ya bestial. Me levantaba por las mañanas, coja, con ciática y antes de ir al baño a echar el primer pis de la mañana, miraba a ver si la pared se estaba secando o si finalmente la Virgen se me iba a anunciar en forma de moho. 

La lucha era diaria: Ellas salían y yo las mataba esperando que el aplastante calor madrileño terminara por ayudarme, pero allí no parecía pasar nada, en vez de secarse la humedad avanzaba más. Ya había llegado un momento en que invadía el pasillo y el salón. Aquello tenía muy mala pinta.

Al final, con la única lógica aplastante que poseo (la de los estrógenos), sequé una pequeña zona con el secador de pelo y, tras asegurarme que quedaba más o menos apto, metí un canuto de papel para pasar allí la noche (tantos años con tampones tiene que servir para algo bueno). Al día siguiente, fui a ver qué había pasado y voilá: salió empapado. Esa pared tenía una fuga de agua, pues donde antes había una ducha ahora iba a ir un armario. La ducha estaba mal condenada: blanco y en botella. 

Volví a llamar al responsable –. Mañana vamos – me aseguró. ¿Cómo que vamos?  ¿Plural? Yo sólo pensaba en una sola cosa: como ésto sea cosa del fontanero, lo mato. A mí me enchironan pero yo, lo mato y le hago un favor al resto de la humanidad.

Efectivamente, al día siguiente, puntuales como ingleses (ejem) ahí estaban los dos: el jefe y ¿quién si no? ¡El puto fontanero! Yo había jurado y perjurado que si volvía a verlo levantaría una barricada en la puerta de la entrada, negándome a que entrara exigiéndole al jefe que consiguiera otro, pero cuando ves que tu pared sigue humedeciéndose, que el moho empieza a adquirir ciertas formas esotéricas y que si no te lo soluciona el baboso te vas a ir de viaje con la casa empantanada, al final, accedes.

- Sabía que esto era cosa tuya – le dije mientras le dejaba pasar.
- ¡Anda! ¿Y eso? – me contestó con un tono locuaz como si le estuviera invitando a unas cañas.
- Porque no hay cosa que has tocado y hayas dejado en condiciones.

A partir de ahí el silencio fue de Sacrosanto pero en cuarenta y cinco minutos me solucionó el tema. Tenía clarísimo dónde estaba la fuga y qué dos azulejos (menos mal) había que romper.

Desde entonces han pasado ya cuatro días y creo que la Virgen ha decidido que pasa de anunciarse en mi pared, que entre que ya no tiene agua con la que alimentarse y este maravilloso calor seco madrileño está matando al bicho, mejor se marcha con las esporas a otro sitio, donde no la echen lejía ni haya una loca paranoica metiéndole un tubito de papel a modo de Támpax para ver si sigue manchando.



34 comentarios:

  1. Menuda humedad!!!

    Más que la virgen o alguna cara de Velmet, parece que vaya a salir un Alien.

    Me alegro que al menos se solucionará todo satisfactoriamente.

    Y lo del desagüe en forma de ocho, hubiera sido para verlo.

    Beso.

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    1. Sí, lo cierto es que parece que todo va asentándose. Ahora toca arreglar esa habitación, pero así aprovecho para cambiarla, que falta le hacía.

      Un beso.

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  2. ¡Ay!, A ver sí tienes suerte y ha terminado realmente la pesadilla!!!!!. Mi casa está llena de santos por todas las paredes. :-(

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    1. jaja, es que la sierra alberga un extraño entorno que hace que los poltergeist se manifiesten a través de las paredes.

      Un besito!

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  3. Pobretina :(

    Yo en un mes hice una pedazo reforma integral, dos baños, acuchillado, pintar toda la casa y la cocina, toma ya¡¡ y solo un problemilla de humedad en una habitación, culpa del fontanero claro, siempre es cosa suya.

    Besotes.

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    1. Tú es que eres vasco, joer, y juegas con ventaja. Hala, tó a lo grande! Si íbamos genial, en 10 días estaba todo hecho (excepto esperar a las puertas y la mampara) pero lo que es la obra iba de pm...excepto por Don Tuberías (es pa darle el premio Nobel a su madre).

      Besos!

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  4. Ponerte a hacer reformas supone dolor de cabeza, estress y desembolsar un montón de euros.
    Yo siempre digo, " si al menos hicieran bien las cosas!!",pero que va! Hay millones de Manolos y Benitos, jejeje.
    La madre que los parió!!
    Un abrazo, Ana.

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    1. El caso es que si no fuera por el capullo éste, el resto iba todo perfecto. Pero claro, mi gozo en un pozo...

      En fin, era imposible que saliera redondo. No sería una obra en condiciones...

      Besazos.

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  5. Dios! Qué desastre! Suerte para la próxima, que no veas con el "Súper Mario Bros". Los hay en todas las ciudades y en todos los oficios, créeme.

    Un abrazo de mi parte.

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    1. Jaja, pues mira, le faltaba el bigote para ser Super Mario...jaja.

      Sí, sé que esto es muy común.

      Un besote.

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  6. Madre mía, pagaré unas cañas al que me cuente de fontaneros responsables y puntuales.

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    1. Habrá que preguntarle a Ana (lab), que dice que tiene un amigo fontanero que además de estar bueno es muy "pofesional", jaja

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  7. Ufff estas cosas siempre son una cajita de sorpresa...tapas por un lado y salen por otro... Mucha suerte para tu proxima remodelación...
    un abrazo
    carlos

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    1. Uy, eso será dentro de mucho tiempo. Ya no me quedan fuerzas!

      Un besote.

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  8. Reformas, obras, pintar... pánico me da todo eso. Reconozco que lo has pasado mal, toc, pero tu forma de contarlo ha hecho que me descojone un rato. Perdona, eh!!
    Un fuerte abrazo y me alegro de que después de todo haya un final feliz.

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    1. Es que lo he contado en ese tono para quitarle hierro a la situación, porque tú bien sabes cómo ha ido el tema día a día.

      Nos queda na, pintar la dichosa "habitación húmeda" o como dice mi hijo "el muro de las lamentaciones" jajaja.

      Si no te lo tomas así, mal vamos.

      Besazo.

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  9. Según nos cuentas, el fontanero de esa empresa parece bastante chapuzas...
    Una experiencia más, Ana!! Y con su respectiva lección, Ya sabes a quien no llamar ;)

    Yo a ver si me decido a darle una mano de pintura a mi piso, a ver si pasa este Agosto sofocante y me armo rodillo en mano... jajaja.
    Un abrazo!!

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    1. Yo ya estoy en modo non-stop. Como me he animado a hacer reformas veo taras por todos los lados. Hoy he terminado de pintar el techo de la cocina. Es horroroso, como te de por empezar a retocar, no paras! (aprovecha este par de días que viene bajón de temperaturas).

      Un abrazo.

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  10. jajajaja Me has hecho reir de verdad. sé que es cruel por mi parte, pero que quieres las obras siempre son crueles.
    Has tenido suerte que tu chico entiende del tema porque sino, además de la virgen en la pared en forma de esporas, te veía saliendo en zodiac de casa cuando los loop tuvieran que desaguar los baños y la ducha... :P
    Besazo

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    1. No es cruel, claro, ahora me río, pero en ese momento si me gastan una broma al respecto quizá no me hubiera hecho tanta gracia. En fin...aún sigo en espera de que la pared seque (sólo ha pasado una semana, pero con estos cambios de tiempos serranos no sé yo cuánto llevará).

      Un besote.

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  11. jajajajajajajajajajaj memeo!!! pero bueno es que yo he ido viendo la evolución y no me pilla de susto pero volviendo a saber la historia leyendo esto es la hostia jajajajajajajaja
    Venga ánimo que ya te queda menos para irte a la otra punta del mapa y capaz que tienes sueños eróticos con el fontanero jajajajajajaja me parto...

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    1. si, tú te meas y yo me meo en el fontanero! Cagoensusmuelas!

      Sueños eróticos? Diossssssss, voy a vomitarrrrrrr!

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  12. Diossssssssss tengo aún los pelos de punta de imaginarloooooooooooooooo...ayyyyyyyyyy obras en la casa,VADE RETRO! menos mal que leerte lo hace divertido que si no no me planteo ni clavar un humilde clavo!

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    1. si, bueno es divertido ahora, que ya ha pasado todo!

      Besotes.

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  13. Ay inocente! Pensabas que saldrías de rositas. No hay constancia escrita ni de ningún otro tipo, de que nadie haya hecho obras en su casa y haya conseguido salir bien parada sin disgustos y estres, entra en la factura.
    Yo no obstante me sigo sorprendiendo cuando un fontanero, que se dedica a eso, que sólo es fontanero, que es lo suyo coño, y lo hace todos los días, no sepa hacer bien su trabajo. Lo que más me cabrea - y seguro que te habrá pasado - es cuando entra en tu casa el fontanero, el electricista, el de la caldera, quien sea, y te da a entender sutilmente que lo tuyo es rarísimo y complicadísimo y nunca se ha encontrado con nada igual pese a llevar un porretón de años currando de lo mismo, y empieza a poner caras, mirar y remirar...Amos, no me jodas!
    Bueno, ya pasó, a veces me alegro de no tener dinero para meterme en obras, disgusatos que me ahorro.
    Muchos besos

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  14. ay cielo, lo siento mucho, pero no he podido dejar de reírme, sé que es muy cruel por mi parte, de hecho la culpa la tienes tú porque lo cuentas con muchísima gracia jodía.

    Venga, ahora a pasar página y a pensar en otro tipo de humedades y otro tipo de tuberías... jeje un besazo.

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    1. Mira que eres cochinota! Sí, aún me queda pasar por pinturas varias pero el día 23 estoy en el Caribe!

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  15. ¡Qué agobio, mujer!
    Oye, que como he venido a quedarme me he cogido esa silla que tenías en el baño tapando una mancha de humedad.
    Besos.

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    1. Ay, lo del agobio ya es agua pasada. Ahora me toca pintar y rematar la "habitación húmeda", pero después de lo que he pasado, pecata minuta!

      Un placer tenerte por aquí, Chema.

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  16. Comprendo todo lo sucedido pero tienes una gracia sin igual para contarlo que no puedo dejar de reír. Eres genial, sorprendentemente genial Saludos cordiales y felicitaciones de la Sociedad Argentina de Escritores Filial Villa María- Córdoba.

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    1. Pues mil gracias por el piropazo y más viniendo de tan prestigiosa Entidad...

      Un saludo!

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  17. Oye, parecen las Caras de Bélmez... y si es una aparición????

    :P

    Besos.

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