Analogía:
Razonamiento basado en la existencia de atributos semejantes en seres o cosas diferentes.
Y éstas son las mías...

domingo, 18 de agosto de 2013

Estoy mayor.

(Getty Images)
El caso es que no me estoy lamentando porque me estén saliendo cada vez más canas que tengo que teñir cada vez más frecuentemente. Tampoco me quejo de que utilizo cremas de todo tipo: aloe vera, rosa mosqueta y demás mandangas mercadoniles para mantener controladas las arrugas. Ni siquiera digo que los gestos se estén endureciendo y el cuello se vaya cayendo, no. No es sobre eso de lo que va mi exposición de hoy. Siimplemente me he dado cuenta de que estoy muy mayor... pero mentalmente. Os cuento:

Ayer salí con una amiga a tomar algo al bar de siempre. Es un sitio en el que los jueves y viernes hay conciertos en directo. Después, te dedicas a hacer lo que más te venga en gana: bailar, hacer el ganso, charlar en la terraza o quedarte en un taburete contemplando el panorama, que creedme, es como un submundo en el que te puedes encontrar con cualquier especimen sin catalogar. Mi primer fin de semana de separada oficialmente conocí allí a mis amigos actuales con los que comparto no sólo copas y desmadres. Hemos cantado, vitoreado, saltado, bailado, gritado, reído, aplaudido, incluso llorado en ese bar, y ha sido testigo de ver pasar trocitos de nuestras vidas que parecen alojarse en cada rincón.

Pero las cosas han cambiado hace mucho. Desde entonces han pasado varios años y ahora cada uno está a lo suyo, se ha emparejado y nos vemos muy de vez en cuándo para retomar el contacto, como fue el caso de ayer. - Noche de chicas - decía mi amiga. Bueno, concretamente de dos: ella y yo. El caso es que no sé si fue porque había pocas féminas en el lugar o teníamos el puntillo subido, pero no voy a negar que no pararon de entrarnos tíos tanto maduros (bien pasaditos) como más jóvenes y algún que otro pesado que no entiende las señales de "molestas, plasta".

Es aquí donde noto la edad y no por no aguantar bailando hasta las cinco de la mañana, que afortunadamente, aún puedo, eso sí, la recomposición tarda más o menos tres días.
Antes, en los años cuando solía ir habitualmente a aquel bar, los tíos incluso te llegaban a sorprender, te pillaban desprevenida o simplemente te parecían graciosos. Ahora es como ser un jugador de "Los juegos del hambre", donde tus contrincantes están al acecho, esperando el momento ideal para atacarte. Pero claro, la presa está ya muy lidiada y ve venir el panorama desde antes de que se pongan a inventar la estratagema. Será la edad o quizás las horas de vuelo que tengo acumuladas en el mundo del "vacile adolescente" (gajes del oficio).

El caso es que allí estaba "El Chisposo", que no sé por qué webs acabaron presentándomelo. Tendría unos treinta y tantos. Según me calza dos besos me suelta que en qué lado de la cama voy a dormir esta noche (con él). Obviamente esperaba que me escandalizara, pero a estas alturas lo único que hago es sacar el capote y le contesto que si quiere dormir caliente se vaya al lupanar de la vía de servicio. Aún así no se da por vencido y persiste en dejarme ojiplática contestándome que si tengo un escote de órdago. Yo, que ya no tengo vergüenza ni la conozco le contesto que no sea ingenuo, que a eso no se le llama escote sino un  buen par de tetas, y que ya quisiera él poder catarlas, pero se va a quedar con las ganas. Ya después de ésto, decide que no hay mucho qué hacer y apunta para otra presa. Iba así de flor en flor, con el mismo discurso y las mismas frases. Qué original...

También estaba "El Almaenpena": ese que viene y te suelta la chapa de que le han dejado colgado, que sus amigos están todos en la playa y que hacía mucho calor para poder dormir. Era el típico que no se da por aludido cuando le haces el vacío y te sigue si sales fuera a fumar (yo no) o dentro para seguir escuchando el concierto. Plasta, pesado y cansino.

Luego estaba "El Voayer Madurito", que se pasaba la noche analizando al personal. Y a poco que se acercó a nosotras, y tras saludar al amigo del amigo de mi amiga, me suelta que cómo es posible que no me haya visto antes de ese día. - Es lo que tiene no salir ya (membrillo).

Pero la cream de la cream fueron "Los Treintañeros". Esos que ven a dos tías solas y dan por hecho que buscan lío. Ellos sin cortarse: tras intensas miradas por parte de uno (que luego aparecerá en escena), se sientan en la mesa de al lado mientras mi amiga y yo tratamos de arreglar el mundo. Una de las dos arquea las cejas dándole a entender a la otra que van a por nosotras y no tardan ni dos nanosegundos en interrumpir la conversación con un penoso: - Perdonad... Me volví para ver con qué nos sorprenderían esta vez y, al vernos calladas, esperando (vamos, chaval, ¡al toro!), se nos queda mirando y nos dice ¡uy, es que me he bloqueado! El amigo (el de las miradas) se moría de risa y mi amiga y yo no dábamos crédito.

Por fin consigue emitir una frase y finalmente dice algo así como ¿Podríamos conversar tranquilamente los cuatro?
- Tú hace mucho que no le entras a una tía, ¿verdad? - fue lo primero que le solté para ir rompiendo el hielo. Claro, se acojonó y se pasó el resto del tiempo con mucha cautela, no fuera que le metiera un dedo en el ojo...(aún me estoy partiendo).

El caso es que acabamos charlando de cosas banales aunque decidimos terminar la conversación dentro del garito. Ahí mi atacante (el de las miradas) decidió ir a por todas: comenzó a hablarme muy cerca, mano en la cintura, mano en el hombro, buscándome con la mirada...y lo cierto es que el tío no estaba nada mal pero sinceramente no me apetecía nada alimentar la idea de que tenía alguna posibilidad. Una pena, el chaval tenía su aquél y quizás en otra etapa de mi vida (sin novio) podría haberme dejado llevar, pero no era el caso ni mucho menos la intención. Y aquí es donde voy yo: Hace años le hubiera puesto alguna excusa: que si tenía que irme ya, que al día siguiente madrugaba, o que si la abuela fuma, pero esta vez me di cuenta de que me importaba un pimiento lo que pensara y fui directa al grano, mariconadas, las justas. Cuando vi que se me acercaba en exceso fui tajante y demoledora: - Ni lo intentes - le corté. - ¿Por? - dijo decepcionado. - Porque tengo pareja. Se quedó callado. - Te lo digo cuanto antes para que luego no digas que todas las mujeres somos unas zorras y bla, bla, bla. Siguió asintiendo. - ¿Acaso me lo has preguntado? Negó con la cabeza asumiendo que el juego acababa de terminar. Y ante su decepción fui más sincera todavía. - Mira, chaval...(ya nos habíamos puesto al corriente de que yo le sacaba casi 10 años), en otras circunstancias, si no tuviera pareja, te puedo asegurar que te habría dado un buen meneo, pero va a ser que no procede, así que es lo que hay. C'est la vie.

Se agarró la cabeza incrédulo, haciendo después aspavientos con las manos: - ¡Alucino contigo! Estuvo un rato yendo de un lado para otro bajo las atentas miradas del resto. Después, le tuve que decir que cuando terminara de reaccionar avisara, pero que no era para tanto.- ¡ Como que no es para tanto! A mí no me han dicho eso en la puta vida! - repetía una y otra vez - Pues deja ya de tratar con niñatas. Y me quedé más ancha que larga.

Después de asegurarme que cuando yo quisiera, ahí estaba él cuando yo dijera (cuánto daño hace el alcohol...) nos despedimos con dos castos besos y dimos la noche por zanjada. Mi amiga, yo y la poca vergüenza que aún me queda. El resto la he debido de ir perdiendo con el paso de los años.

¿Véis lo que os decía? Estoy mayor. Muy mayor.


40 comentarios:

  1. Pues bendita madurez, que hay mucho patoso suelto por ahí. A lo mejor pillan a una chavalica con menos experiencia que no sabe cortar por lo sano y le dan la noche.
    Besos.

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    1. Seguramente, pero a las que tenemos ya el culo pelado, no nos embaucan ni de coña.
      Un beso

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  2. Lo que quieras Ana, pero no me digas que no te da subidón salir y que todavía te miren y te quieran camelar, aunque sean un poco plastas (con lo de camelar se nota que una es un poco yaya también, cambialo por follar si quieres).
    Yo con lo bordecilla que soy para ésto me cuesta mucho, porque me suelen dar penica, y si no me entra la risa y las ganas de vacilarles un rato, y los treinteañeros...hija, que ternura jaja, -me he bloqueado - no digas que no es dulce. Pa verte en situación jaja, que pedazo de desagradable.
    Muchos besos

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    1. Pues claro que me da subidón, pero tía me hierve la sangre que se crean que semos lerdas, entonces es cuando a mi también me da la risa. Desagradable? Encima que le digo que si no existiese Maromo lo mismo, tal vez, quizás, quién sabe se podría llevar la gata al agua...

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  3. Mayor no soy quién para decírtelo, pero clara y directa eres un rato... jajaja
    Disfruta del veranito, Ana. Un abrazo!!

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    1. Pues esa es la diferencia entre hace un lustro y ahora. Ves?
      Besotes

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  4. Está claro que con el paso de los años las cosas se ven con otro punto de vista, pero pobrecitos, si sólo intentaban alegrarse el cuerpo... y el de quien les acompañara. A alguno se le habrán quitado las ganas de volver a intentarlo jajaja
    Saludos.

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    1. Al menos con las cuarentonas...

      Un abrazo

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  5. ¿Y lo bien que te lo pasaste, qué?

    Un beso, ligona.

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    1. No si reírme me reí un rato, pero vamos, vaya ganao.

      Besos ligones

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  6. Buenísimo Ana. A mi tampoco me apetece volver atrás ni para coger impulso. Un beso.

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  7. Recuérdame que no intente ligar contigo, que me bajas la autoestima aun más de lo que la tengo :D

    Nunca he sido de entrar a chicas, pero de todas maneras si vas a eso no debería importarles un par de calabazas, aunque les digan cosas que nunca les dijeron antes, de los errores se aprende.

    Besos querida.

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    1. A ti no te puedo bajar la autoestima porque estoy segura d que contigo me iba a estar descojonado toda la noche. Y a estas alturas es eso lo que se busca: buena conversación, risas y buen rollo.

      Besotes, rey.

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  8. En fin, siempre me sacas una sonrisa, supongo que tienes razón, somos patéticos, o no, pero la otra banda tampoco se queda corta...Salud

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    1. No siempre. Los hay que tienen gracia o simplemente una buena conversación, pero esos no suelen ir a saco a ligar, o lo disimulan muy bien.
      Un abrazo

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  9. Es lo que tiene la edad, que te vuelves concisa y directa, ahora lo del bloqueo es mortal. Jajajajaj
    ¿Tú mayor? jajajaja
    Disfruta mientras no te cedan el paso y te llamen señora :P
    Besazo

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    1. Ese día le inflaré a hostias al que me ceda él asiento...jajaja

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  10. Pero bueno, Ana, por favor! Eso no se cuenta... Y el relato erótico que pudieras haber haber escrito si en el papel cambias el final? Ay... lo que se han perdido tus posibles personajes.

    Así es la vida.

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  11. Un relato histórico con un tío de un bar? Bah, eso está muy visto... Jajaja
    Besos

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  12. Vaya nochecita, toc. Seguro que era un bar de copas y no un zoo?? Lo digo por las monadas con las que te cruzaste, jajajaja. A veces llevamos imán... y tú ya me entiendes.
    Abrazos.

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    1. Sí, tocaya, es el mismo bar de copas de siempre, pero algo ha cambiado, está claro. Seguramente yo.

      Un beso!

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  13. Me encantó, esto de que con la edad todo te "la suda" cada vez más,es lo único que tiene de positivo el envejecer..
    Me encantó,en serio..poder decir sin filtro,lo que realmente sientas..aunque en otras circunstancias (hasta yo) le hubiera pegado un buen meneo!

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    1. Ahí le has dado! Exacto. La frase exacta es esa "te la suda cada vez más"...jaja

      Como siempre tus comentarios tan acertados... Un beso Luni.

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  14. La mujer llega a una edad que es más guerrera que nunca, en todos los sentidos, jaja. Nos mostramos seguras y eso acojona mucho a los tios, hasta al más pintao lo dejamos k.o.
    Me has hecho reir jodida! Buena observadora!
    Besos, Ana.

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    1. Sí, bueno, los hay que no se acojonan, simplemente dan el coñazo insistentemente. Viene a ser lo que se llaman los "brasas de turno".

      Me alegro de haberte hecho pasar un rato divertido. Un beso.

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  15. Por esa razón yo no entro a las tías.

    Algunas son muy tajantes y sobradas y no se dan cuenta del daño que pueden hacer.
    Una cosa es ser segura... otra muy diferente es ser borde.

    Beso.

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    1. Teo, no sé si has interpretado el texto desde un punto de vista desagradable pero me temo que los allí presentes se lo pasaron tan bien con mis respuestas como yo con a sus preguntas. Ser borde con un tío que te dice que en qué lado de la cama vas a dormir esa noche contestándole que en un lupanar, no me parece que sea el término apropiado. Más bien "a vacile, más vacile".

      Y qué decir del treintañero...borde? Decirle que tiene un tiento pero que va a ser que no? Al revés, si el tío me dijo que se iba feliz a casa (y sin haberlo catao). Los hay que tienen la autoestima tan jodida que a poco que les sobes un poco el lomo se van encantados...

      Un abrazo.

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    2. Te entiendo... pero se sincera, te lo pasaste bien charlando con los de treinta o hubieras preferido charlar con tu amiga, a lo que no veías hacia tiempo???

      Pienso, que en el fondo, os encanta que os doren la píldora, aún siendo sincera de que no tienen nada que rascar.

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    3. A ver, Teo, que el título de la entrada dice "estoy mayor" y no "qué asco de salidos". Y claro que me lo pasé bien, pero no por la charla (que tenía bastante poco que aportar) sino por las vaciladas mutuas. Obviamente, lo que yo quería resaltar era la diferencia de hace unos años, que quizás me habrían toreado ellos a mí y no al revés, como ha sido el caso. Afortunadamente, al menos de momento, me alegra que un tío 10 años más joven haga la intentona de seducirme. Tendré que salir más hasta que empiecen a cederme el asiento. Será mi momento de retirada, jajaja

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  16. Jajajajaj buen análisis del lugar!! y de la variedad de personajes. Se pasa genial en esos casos, no importa si vacilas o no, el mero hecho de que te entren los tíos ya hace que una vuelva con la autoestima por las nubes. Hay mucho plasta por ahí suelto, da igual la edad y yo he comprobado por mí misma que o eres borde o se lo toman como que quieres acostarte con ellos, no piensan en que eres educada y que le estás siguiendo la conversación sencillamente por eso. Así que a los que se piensan que estás buscando "macho" no queda otra que ser así, para que no haya lugar a confusiones. A algunos hay que decírselo muy clarito, porque no pillan las señales, como tú bien dices. En fin... que hay de todo en la viña del señor jajajajaj. Angelicos...
    Besos Anita. Mayor ni mayor... brasevisto...

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    1. Bueno, vale, mayor no...dejémoslo en madura, pero te aseguro que yo en la vida le habría dicho las cosas así a un tío. Eso sí, el listillo del lado de la cama se merecía bastante más bordería, pero se creía muy gracioso.

      En fin...estas noches locas. Si no fueran por ellas viviríamos en el mundo de la ignorancia testosterónica, jaja

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  17. JAJAJA ME ENCANTA LEERTE... SIEMPRE TU Y MAITE ME SACAN LA SONRISA AL LEERLAS.
    TU RELATO ES UN REFLEJO DE LA MADUREZ QUE ESAS CANAS TE DAN... Y NO HACE FALTA UN ESPANTA LIGÓN DE CAFETERIA JAJAJAJAJA
    ABRAZOS
    CARLOS


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    1. Molto grace, Carlos... Tú siempre animando.

      Un besote.

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  18. Jajajajjaaa, la noche vista desde los dos sexos...

    Besos.

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  19. Pues qué bien te sientan los años, Ana.
    Bien por ti, tu sinceridad, y esa vitalidad que transmites.
    Besos.

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  20. La edad no es algo tan importante. Deberíamos darle mucho más importancia a nuestra mentalidad.

    Aunque tengas 25 años... si no tienes ilusión por la vida... es como si fueras un viajo de 90 años.
    Así que ánimo... nuestra edad está en nuestro coco!

    Saludos de otro bloggero! Me gusta mucho tu blog. Desde hoy ya tienes otro seguidor mas.

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    1. Malagueño! Medio paisano! (mi padre era de Málaga capital): Ya era hora de que te dejaras caer por aquí, chaval!

      Me refería en este post a que antes, no se me ocurriría decirle a un tío todo lo que le solté al prenda. Sin vergüenza ninguna. Por eso lo de "estoy mayor", porque antes, ni jarta vino...

      Besos!

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  21. Ah, es lo que yo decía sobre el sentido del humor. Nada como una buena dosis para comenzar la mañana con el pie adecuado. ¿Y por qué tiene que ser malo levantarse con el pie izquierdo? Seguro que la frase la popularizó alguien del PP (o un antepasado suyo). A veces me gustaría ser una mujer para poder ver a los hombres en todo su patetismo. Como en el caso de los salmones remontando el río, quizá sea un imperativo biológico lo de buscar pareja en bares de copas para el ayuntamiento carnal, pero, como con todo ayuntamiento, hay que proceder con cautela, por si las multas. Y tú esa noche pusiste más multas que un policía de tráfico en la fase de prácticas. Aunque con multas de esa calidad, ¿quién no quiere ser multado? Y es que un tipo que te venga con un guión enlatado extraído del libro de Mario Luna "SEX CODE", el manual práctico de los maestros de la seducción (sic), está pidiendo a gritos que una mujer con las neuronas bien puestas le conduzca a una especie de satori zen, que es lo que hiciste tú usando una palabra como "lupanar".

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    1. Cuando una mujer ve ese tipo de patetismo es que es una mujer ya entradita en años...(te lo aseguro). Yo creo que la palabra "lupanar" no existe en su diccionario...convencida estoy, fíjate.

      Besos.

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