Analogía:
Razonamiento basado en la existencia de atributos semejantes en seres o cosas diferentes.
Y éstas son las mías...

miércoles, 12 de febrero de 2014

Esa pareja bien avenida...



 


Cuando me instalé en mi nueva casa, sumida en un mar de nostalgia e incertidumbre tras mi divorcio, pasé mi primera noche sin pegar ojo: cama nueva, cuarto nuevo y ubicación diferente a la que estaba acostumbrada, claro. La casa estaba recién pintada y tenía un aspecto totalmente desangelado. Me encontraba en un sitio ajeno que sería mi hogar, pero hasta hacerlo mío me costaría un tiempo. Por fin conseguí relajarme y pillé el sueño, pero a eso de las 3 de la mañana, unos gritos y jadeos me sacaron del corto sopor.

El silencio era aplastante. No se escuchaba ni un alma. Sólo un “ay, ay, ay, ay”, junto con un “ñiqui-ñiqui-ñiqui” metálico que me dejaba bien claro que por encima de mí había un colchón oxidado con mucho trote. No tardé mucho en averiguar que se trataba de la vecina de arriba. Me tapé los oídos con la almohada, pues la tía era bastante escandalosa y, me fue imposible volver a conciliar el supuesto sueño del que me había sacado, la cabrona.

El caso es que fueron pasando los meses y, lejos de acostumbrarme a esos ruidos caseros, los jadeos y el persistente rechinar del colchón, me pasó justo al revés: me sacaba de mis casillas la tía en cualquier momento del día, que estábamos comiendo y escuchábamos el "ñiqui-ñiqui" en el salón. Después se abría debate de quien estuviera en casa conmigo: es una mecedora...eso es un juguete de un crío... Pero al escuchar los jadeos, no dejaba lugar a dudas (que ya no hablo del típico sábado por la noche, no, es que se ponían a cualquier hora).

−¡Qué pareja más bien avenida! – pensaba  yo envidiosa  con mi reciente  complejo de oveja negra – ¡y con un niño y todo!-Los inquilinos que vivían justo encima de mí tenían un churumbel de unos 4 años. Yo los veía: él tan educado, tan servicial y ella tan respetuosa al cruzarse con cualquiera en el portal... Te veía con las bolsas y enseguida te echaba una mano.

Tras un tiempo, llegó la reunión de la Comunidad. Se trataron varios temas a debatir, entre ellos, los inquilinos del 2º. Yo (la nueva) me veía toda cortada en una esquina, sin dar crédito al oír cómo el resto de vecinos increpaba al dueño del piso que lo que tenía dentro de esa casa eran traficantes; que por allí pululaba gente a las mil y monas; que subían y bajaban a horas intempestivas y que no descartara que hubiesen subarrendado alguna habitación porque de allí salía gente diferente por las mañanas. El propietario flipaba. Decía que no entendía cómo podían sospechar algo así cuando él tenía claro que sus inquilinos eran buenos pagadores y muy correctos. 

Al finalizar la reunión me presenté y, con aire distendido, así como quien no quiere la cosa, le comenté mi «pesadilla con la vecina», escuchándola gritar a cualquier hora y rechinando aquel colchón como si fuera un gorrino el día de San Martín. El tío me miró perplejo, pero contestó que hablaría con ellos.

Pasadas unas semanas  volví a hablar con él (pues me habían mojado el techo del baño) y me confirmó que el marido le había dicho que ellos no eran, que debían ser los del 3º porque alguna vez él también había escuchado algunos ruidos (¡algunos ruidos, dice!). El caso es que fueron pasando los meses. Los inquilinos dejaron de pagar, salieron de la casa y yo dejé de escuchar aquel colchón chirriar y esos gemidos insoportables que me sacaban de mis sueños más profundos. Se acabó la pesadilla. Game over. 

 Lo curioso fue que, años más tarde, charlando con una de esas madres del colegio de mi hijo, me empieza a contar en modo-maru que ella ha estado en mi casa. - Bueno en tu casa no, concretamente encima de tu casa.
- ¿Y eso? – contesté con curiosidad.
- Pues porque yo era amiga de la que vivía antes encima de ti, pero hace ya mucho que no la veo.
- ¿De la escandalosa? – le pregunté con toda mi mala leche.
 Su carcajada delató que sabía mucho más de lo que yo podía imaginar y que lo que yo suponía como "familia ejemplar" distaba mucho de lo que pasaba en realidad: Al parecer, aquí la educada, la correcta, la perfecta esposa y mejor madre, trabajaba en un casino no muy lejos de donde yo vivo, mientras que el marido, obrero, se iba a currar de lunes a viernes ¿Me seguís?

Así que después de relatarme que la tía se tiraba a todos sus jefes, a sus compañeros y demás clientes que encontraba por el garito, los traía a casa a las mil y monas y saltaban hasta los fusibles (como ya he contado). Comprendí que evidentemente, no se trataba de ellos dos (esa pareja tan bien avenida), sino de ella y todo el que se cruzaba por su camino. Drogas no había pero sí un picadero a la altura de un lupanar de cualquier vía de servicio. Le faltaban los farolillos rojos.

Ahora cuadraba la gente entrando y saliendo, las supuestas habitaciones subarrendadas (porque alguno se quedaría a dormir la mona) y el pobre marido diciendo que le había parecido escuchar también algún ruido (ingenuo...). Eso sí, el pobre crío, apareciendo a las 11 de la noche en casa de otros vecinos, esperando a que volviera su madre, que se había marchado y no le había dado de cenar. Con dos cojones.

Pareja bien avenida…Y yo creyéndome la oveja negra.

54 comentarios:

  1. Jajaja, ¡qué loco! ¡Cómo engañan las apariencias!
    El tema de los vecinos es todo un tema, es que en estos pisos que vivimos que tienen paredes de papel es imposible que no te enteres de lo que sucede en otras casas. Mi vecina de arriba no ñiqui ñiqui (supongo que el hecho de que tenga 80 años tendrá algo que ver), pero no sabés lo que grita. Es algo de locos, le grita y le grita al marido (están todo el día ambos metidos en casa) como una posesa. A mí, que necesito el silencio como el aire que respiro, me saca de quicio. Un día le toqué el timbre (tardé como 3 años hasta que me decidí, para que te hagas una idea) y le dije «señora, en mi casa se escucha todo, ¿no puede bajar un poquito el tono de voz?», y la tipa me dijo, a grito pelado «esta es mi casa y grito todo lo que quiero», y me cerró la puerta en la cara. Y así vivimos...
    Un beso Ana

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    1. Pues si te digo que los inquilinos de ahora, la madre es como una loca que no para de gritar y decir tacos cada vez que debe de hablar con alguien por teléfono (creo que es el ex...). No sabes cómo lo pone. Afortunadamente lo hace muy de cuándo en cuándo. Ahora, la prefiero a la anterior, eso está claro...

      Ya sabes, Eva, unos buenos tapones...

      Besos!

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  2. Pues menos mal que se fueron.
    Pero me dejas con la curiosidad...el tio no se enteró de nada? Cornudo y feliz?
    Besos
    Luisa

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    1. Se enteró sí, se enteró. De hecho creo que se separaron más tarde porque ella le denunció por malos tratos, me suena, pero vamos, que era todo mentira. Menuda harpía!

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  3. jajajaja estoy seguro que ella estaba "bien venida" jajajaja.
    Amiga no sé si es un modismo español o si no te saltó el espaciador. Hay una frase que dice: El tíome miró perplejo... Tío Me... o así se dice en españa? con todo respeto lo pregunto...
    Abrazos bien avenidos
    Carlos

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  4. Pues es una errata, como bien avenidos, también (eso me pasa por no requeterepasar), gracias Carlos!

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  5. Seguro que del casino no la despiden jamás.
    Antes pasan hambre que echarla a la calle.

    Besos.

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    1. Jajaja, yo creo que ya no está allí (se ha debido de tirar a todo bicho viviente y no queda nadie más).

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  6. Cuando las ganas de follar aprietan
    ni las cenas de los niños se respetan.

    Yo creo que el marido era sabedor y había decidido tragarse el orgullo y sacar fichas de casino a cambio de su cornamenta.

    Besos.

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    1. No, para nada, el tío no tenía ni pajolera idea. Y era tan inocente que encima no se mosqueó cuando el propietario le vino con la queja...

      Animalito!

      Besos.

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  7. Y no te extrañaba que tuvieran tantos ñiquis ñiquis en el día? Jjajja.... ya eso es para sospechar....¿puede haber parejas que lleven ese ritmo?.... con.lo.mal pensada que soy yo le hubiera preguntado directamente qué era lo que tomaban para tener tanta actividad sexual... por envidia más que nada. Vamos...

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    1. No, más que extrañarme me carcomía por dentro el hecho de pensar que otros sí seguían con su matrimonio viento en popa y no como yo...jajaja. Ya ves qué tontería...

      Besotes.

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  8. una preguntita: ¿dónde es el casino?

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    1. Pues por la sierra madrileña, fácil de deducir...

      Un abrazo.

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  9. Yo también estoy interesado en saber dónde está el casino ese y conocer a la chica en cuestión para cantarle las 40 bien cantadas, me parece escandaloso, arpía es poco, esa gente debe desaparecer del mundo ya¡¡

    Pregunta si hace falta que lleve condones :)

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    1. jajaja, seguro que sí, porque con la cantidad de tíos que habrán pasado por ahí, fijo que si no te lo pones algo te llevas...jaja

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  10. Este tipo de historias, no en la forma pero si en el fondo a mí me han pasado mogollón de veces. Creerme la oveja negra, la que no sabe llevar su vida adelante, pensándome que otras parejas son maravillosas y preguntándome porqué todo me sale mal o porqué me pasan cosas raras, y luego enterarme de cada movida que lo flipas. Conclusión: en todas las casas cuecen habas, cada pareja es un mundo y las apariencias engañan. Ah! y sobre todo...que soy muy normalita y no me cambio por nadie jaja.
    Besos

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    1. Pues eso mismo me pasaba a mí. Siempre tiendo a pensar que los demás están mejor, que ellos son los equilibrados, los estables y yo la descerebrada.

      En fin, qué de complejos estúpidos tenemos, cuando lo único que pasa es que nosotras lo decimos abiertamente y el resto disimula.

      Besitos.

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    2. Ahí le has dao, las primeras en echarnos por tierra y criticarnos nosotras, pero ¿sabes qué? que lo prefiero

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  11. Jajajaja. Madre mía... Desde luego, en todos lados se cuecen habas. Jajaja. Besotes!!!

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    1. Vaya, y yo sin responder toda esta retahíla de comentarios!!! A mí se me ha pirado la pinza definitivamente...

      Sí, desde luego, como dijo el torero aquel: En este mundo hay gente pa tó!

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  12. Oro parece, plata no es. Por eso de lo que me cuentan no me creo nada, y de lo que veo sólo la mitad. Biquiños!

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  13. Genial! A medida que te leía me iba imaginando que podía ser algo así! Muy bien narrado! Creo que todos hemos pasado por vecinos así! y después de "la envidia" llega la desesperación por querer seguir durmiendo!!!

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    1. Envidia por seguir durmiendo no. Una Kalashnikov para que se calle... Buf! menos mal que se fue!

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  14. Nunca te fíes de las apariencias tocaya, jajajaja!!! Qué bien se lo montaba la mitad de esa pareja bien avenida.
    Un abrazo, hoy caluroso para más señas ;)

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    1. Sí, pero al final la pillaron... pua pua puaaaaa... jajajaja.

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  15. madre mía.. ole y ole.. la verdad es que hay gente que engaña con las apariencias.. pero jodo esta.. se lo montaba bien eh. lo malo el peque.. yo es que si hay peques de por medio.. los mandaba a todos a trabajos comunitarios como minimo...

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    1. El peque acabó tocado. Por lo visto se lo llevaron con la familia allende los mares (seguro que estaba mejor atendido, vamos, eso fijo).

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  16. Bah, yo no tengo ese problema: la de al lado se separó hace tiempo, por el otro lado tengo una abuela que vive sola con su perro, y debajo no se escucha más que el silencioso abismo (buuuuuuuuuu) y mi piso es el último jeje. Pero vaya, que te entiendo, Anita, que anteriormente viví en un bloque donde, por el patio de tender la ropa, se escuchaba todo todo todo. Bueno en cuanto a al a tipa, a mi no cal que me des la dirección del casino, no me van tan escandalosas jaja

    Un abracito, preciosa.

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  17. Se me ha olvidado añadir que lo más interesante de mi vecindario vive enfrente mio, y es mi vecino el despelotado, si si , ese que se pasea por todos lados con el péndulo al aire.

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    1. Ese ya es como de la familia, de la mía, digo...jaja

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  18. Nunca te fíes de las apariencias, sobre todo si rezuman perfección.

    Besos de una imperfecta que no pretende aparentar no serlo.

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    1. No, después de esta anécdota ya sé que las apariencias engañan...

      Besos imperfectos.

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  19. No sé si el problema está en cómo se divertía o en saber los demás cómo se divertía.
    Tampoco sé si me explico.
    Besos.

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    1. Que se divierta como quiera, pero no hace falta que sea tan extrovertida haciéndonoslo saber al resto del vecindario, vamos, digo yo...

      Besos

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  20. ¡Ay qué horror los vecinos ruidosos y qué largos se me ponen a mí los dientes cuando escucho los ñiqui-ñiquis! Como que me animan, mira ;-)
    Los vecinos de arriba de mi madre son una familia de ciegos, y hacen muchísimo ruido con todo, incluso se les oye cantando o aporreando el piano.
    Pero el gran misterio es qué coño será un ruido que suena como si tiraran al suelo un bote de canicas. Clac clac clac... y así mil bolitas. Toooodos los días.
    Y ya nos planteamos si como los hijos ven un poquillo, a ver si va a ser un juego de agudeza visual o algo para mejorar la vista, en plan intentar localizar todas las putas canicas que tiran al suelo!
    Yo le he dicho a mi madre que les regale anónimamente una moqueta, a ver si eso amortigua el ruido. Porque ya subimos a protestar por lo escandalosos que son y se la suda. Pero no me atreví a preguntar qué era ese ruido en particular...

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    1. Lo de las canicas en los pisos de arriba es ya una leyenda urbana. No hay vecino que no tenga canicas o similar y se caigan. Lo peor es cuando no tienen niños y dices, entonces qué coño es? botones?

      En fin...paciencia!

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  21. Muy bueno,amiga.Me reiría, pero como justo encima tengo una de esas parejas tan fogosas, maldita la gracia que tiene...y no es envidia, lo juro; es asco. Con lo bonico que es dormir y ellos venga a follar...aunque suena tanto que ya dudo si estan dale que te pego o es ejercicio lo que hacen. En fin...muy bien narrado, colega :)

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    1. JAJA, compañero de fatigas, tú si que me entiendes!!!!

      Besazo!

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    1. Joder, pues creo que estaba tan absorta con el libro que ni contesté la mitad de comentarios que hay aquí, y es ahora cuando me pongo (2 meses más tarde, ya me vale).

      Besos!

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  23. Vaya anécdota y qué bien contada. La pobre mujer tenía hambre y el marido no le suministraba alimento. O sea, malos tratos ;). Besico

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    1. jajaja, bueno, ya se abastecía ella solita...

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  24. ¡Si es que la vida nunca es lo que parece! Muchas veces ves a los maxi felices y resulta que se odian y se tiran los cuernos a la cabeza a cada momento :P
    Besazo

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    1. si, está claro que de esta he aprendido a ver la doblez, ya no me creo na!

      Besotes!

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  25. Se te echa de menos, nena, ...¿tan ocupada estás con el libro? porque...¿estás bien, verdad?.

    Te esperamos

    Besos apretaos, amiga.

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    1. Fíjate que hasta que no ha entrado Jorge (justo abajo) no me he puesto a contestar al mitad de los comentarios que había aquí. Estaba muy liada, pero ya pasó, pasó!!!

      Besazos!

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    2. Ahora me siento responsable... Si lo hubiese sabido, habría entrado antes :)

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    3. Es que cuando hice esta entrada estaba inmersa en acabar "milibro" (léase con voz de Umbral), del cuál te enterarás en breve. Pienso dar el coñazo por activa y pasiva... :-P

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  26. Y yo que pensaba que trabajaban en casa como probadores oficiales de colchones Lo Mónaco...

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    1. Jajajajaja...si, con Lorenzo Lamas :-P

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