Analogía:
Razonamiento basado en la existencia de atributos semejantes en seres o cosas diferentes.
Y éstas son las mías...

martes, 4 de febrero de 2014

Mi familia artificial.





Leyendo la última entrada de Inma sobre los espectáculos que se dan en público y, enfocándolo sobre todo a la educación de los niños, he recordado un episodio del siglo pasado que tiene su aquél.

Antes de decidir qué carrera quería estudiar, me fui a trabajar de “au-pair” (lo que viene a ser una niñera, mayormente hablando) durante un año. Se suponía que el propósito era aprender bien inglés y, de paso, tener una experiencia viviendo en el extranjero. Afortunada y desafortunadamente (porque hubo muchos pros y muchos contras) la familia que me eligió fue una que vivía en el mismo corazón de Manhattan (Nueva York). No voy a hablar de todo lo que me ocurrió porque podría escribir un libro, pero sí de ciertas anécdotas que aún creo que me seguirían chrriando a día de hoy, con mis 40 y… 

Vivir durante 369 días seguidos (sí, sí, +4) sin volver a casa ni por Navidad, y no como el cobarde del tío del turrón, fue una buena “mili” femenina en la que me endurecí a base de bien. La happy-family estaba integrada por el padre (arquitecto restaurador del archiconocido Empire State Building), la madre, que era psicóloga (y que tenía su propio bufete de psicología) y tres churumbeles varones de 6, 9 y 12 años. Después de aquello juré y perjuré que nunca más en la vida iba a querer saber nada de niños, pero San Te·vas·a·cagar·niñata (patrón de la ley de Murphy) no debía de andar muy lejos y escuchó mis plegarias sentenciando, el muy cachondo, que años más tarde acabaría trabajando en un colegio (también dijo algo de un caldo y dos tazas, el capullo).

El caso es que aquello era bastante psicodélico. Recuerdo que a la hora de cenar nos sometíamos al ritual artificial de tener que contar por turnos, cómo había ido nuestro día. Todo tenía un tufillo psico-emocional falso, típico de las películas que Woddy Allen tan bien refleja.

- ¿Max, qué tal ha ido hoy tu día?- y el pequeño contaba si había hecho plastilina en el cole o si se había divertido o no.
-¿Y tú, Bernie?
- Pues yo me he cagado en la puta madre de John, mi compañero de pupitre.

Entonces yo daba un respingo, miraba alrededor intuyendo que iban a llover hostias por algún lado, no fuera a ser que por error me cayera alguna a mí, pero no: el papá-señor-Smith lo miraba tiernamente y seguía las órdenes que su psico-señora había implantado en el hogar: - Beeernie, cuida por favor ese lenguaje y más ahora, que estamos cenando.

No daba crédito, pero poco a poco fui acostumbrándome a ese tipo de situaciones surrealistas, tales como, de pronto, escuchar: «Mamá, tengo que hablar contigo». 
Sí, es cierto. A mí me empezaban a temblar las canillas imaginando que lo que tenía que contarle es que había dejado embarazada a alguna adolescente (¡que 12 años son 12 años!) o que le iban a expulsar del colegio durante al menos una semana. Pero la psico-madre respondía fría como el acero: «Mitch, espérate un momento que termino de prepararme el “lunch” para mañana y ahora estoy contigo». ¡Coño! ¡Que a mí me dice mi hijo esa frase y se me sale el corazón del cuerpo! ¡Pero no! Luego resulta que ese “tengo que hablar contigo” consistía en contarle que se sentía muy frustrado por haber sacado un 9,5 en vez de un 10 en el examen de matemáticas. Y ella, gélida, con ese tono aséptico y monocorde que tanto la caracterizaba, le contestaba que el problema no eran esas décimas sino su obsesión por ser perfecto. «Mitch, tienes que trabajarlo un poco y ser menos exigente contigo mismo».

Pero lo mejor fue que en el verano de ese año enviaron por primera vez a los niños mayores a un campamento y, el pequeño, en vez de aprovechar la coyuntura y tener toda la atención de los padres para él, se pilló un mosqueo de órdago. Tal fue su cabreo que estuvo protestando todo el santo mes. Todos los días, todos, tenía algo que reprochar, algo que reivindicar o algo que manifestar. Ya con esa edad debía ser que consideraba que tenía derecho a dejar constancia de su descontento día sí día también. Y casi acabando aquel mes de Julio, un buen día, se sentó en las escaleras y sin dejar de canturrear dijo: «Mami es una puuuuuta. Mami es una puuuuuta» (léase con voz de “na-na-ni-no-niiiiiiiiiiii-nooo”).

Supuestamente, ya estaba curada de espanto, pero ver a un mocoso de 6 años insultar a su madre y que ella permaneciese impasible aconsejándome que le ignorara, que no le hiciera caso y que estaba proyectando sobre ella toda su frustración era el no va a más. Estoy convencida de que así empezó SuperNanny: de au-pair en una casa americana en donde la madre o el padre eran psicólogos. Conmigo lo tuvieron más difícil, pues el tal Bernie hacía siempre de las suyas y eran un cabrón con pintas. Sin embargo, yo apliqué otro tipo de técnica y algún que otro ‘cachete español’ sí se llevó. Creo que lo mínimo que llegó a soltarme justo antes de recibirlo fue “puta perra española, gilipollas”. Después, no me digáis por qué, la cosa mejoró y, curiosamente, nunca le fue con el cuento a su madre, la psicóloga. Debe ser que  al verlos convertidos en la niña del exorcista me contagian, pero mi conversión es más bien en otro tipo de personajes de terror, así más o menos como Hulk.

Al final, pese a todos esos métodos supernanescos, los niños me resultaron bastante insoportables y, años más tarde, esa terapia del “Qué tal tu día” se debió volver en contra de ellos, pues según tengo entendido, años más tarde, se divorciaron.

No sé por qué, viéndolo desde la perspectiva de los años, no me extraña nada. Pero nada de nada.

41 comentarios:

  1. Qué descansado me has dejado con el cachete. Creo que los padres de ese niño te deben que no se presentara un día en clase con un rifle y matara a diez o doce. A veces viene bien aplicar esos métodos de educación tradicional, de cuando no existían los traumas infantiles y éramos tan felices.
    Besos.

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    1. Yo creo que si alguna vez les hubiese contado que algún zurra se ha llevado me habrían deportado, no te creas...jaja.

      Un beso.

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    2. Jajajja yo también he suspirado de alivio con lo del cachete español!

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  2. ¡Jesucristo vencedor aplaca tu ira y tu rigor! Si alguno de mis hijos me hubiese soltado esa palabrota le surto un par de nalgadas y después me desmayo.

    Ahora con La Bella es mas tranquila la cosa porque hasta ahora no me ha dicho nada que me haga desmayar jaja.

    Besos nanny Ana.

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    1. Buf, pues me dieron un añito que para qué porque encima fui la primera de una serie sucesivas de au-pairs y me tocó educar a los niños y adiestrar a los padres, que también tenían lo suyo. Él era para hacerle una entrada exclusiva sólo para él.

      Besos.

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  3. Más que un cachete lo que se merecían esos críos eran unas buenas bofetadas bien dadas, no me jodas. Y el peor, el pequeño, que encima de quedarse solo y poder aprovecharse para ser el más mimado, se pasa el mes quejándose, el muy capullo. Amos, anda, menuda panda de gilipollas.
    Un besico.

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    1. Bueno, lo curiioso es que el pequeño no era el peor. El más malo era el mediano, aunque ya te digo que yo le hubiese dado una buena colleja desde el principio y así se le quitaban las ganas de seguir dando por culo durante el resto del verano.

      Por cierto, Boticaria, qué me dices del hecho de que los tres se measen en la cama todas las santas noches? Repito: 6, 9 y 12 años...

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    2. ¡Joder! Pues para tener una madre psicóloga como que tenían algún trauma por ahí escondido...

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  4. yuhhhuuuu!! pero si eso no es nada hombre!! jajajjjaj.. la mili femenina te condecoraron no?? jibo que experiencia!! vaya vaya.. ala tambien, te digo, lo que se merecía o no, no voy a entrar.. pero ojo, que mostrarse tan impasible como cuentas.. más le costaría que darle dos cachetes o gritarle..
    a veces la ignorancia no cuesta tan poco esfuerzo como parece.. pero vamos, vaya situación más atipica!!!!!!
    enhorabuena por haberlo superado!!

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    1. Te juro que no le costaba, que era así de aséptica, fría y calculadora... Y él era justo lo contrario, montaba unos pollos que te cagas por, por ejemplo, estar el lavavajillas mal colocado (era arquitecto, qué quieres), pero con los niños ni una torta a tiempo ni ná!

      Gracias por la enhorabuena. Ha llovido un poquito desde entonces, incluso se me han olvidado muchos detalles, pero bueno.

      Besos!

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  5. Para mi se divorciaron por tanto preguntar por el dia. Olvidaron la noche, giles. si preguntaban qué tal tu noche, quisiera escuchar a esa psicologa orgiástica.

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    1. jajaja, para mí que sí, que era todo muy cuadriculados, pero bueno y yo creo que darle a "la noche" le daban poco. A él era más fácil saltarle que darle la vuelta...jajaja.

      Besos.

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  6. es la obligación de ser la típica familia feliz americana, donde los problemas se resuelven mirando a los problemas de lado, relativizándolo todo, que no digo yo que a veces no sea bueno, pero también es cierto que un cachete bien dado a tiempo, o ponerse a la misma altura del otro, hace un efecto balsámico que perdura en el tiempo

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    1. Un cachete a tiempo hace mucho, te lo digo yo, y tú lo sabes, pero no sólo cachetes físicos, sino mentales, también, mentales...jajaja.

      Besos!

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    2. Pues opino como corso, que a priori no pinta mal lo de escuchar lo que tenga que decir el otro, aunque sea una nimiedad. Pero también es verdad que una bofetada de realidad soluciona mucho más que el relativizar todo.
      A mí lo que más me chirría es lo de tratar a los niños como adultos, que los niños son niños, joder, y no puedo soportar a los que son repelentes. Cuando mi sobrina de 6 años se comporta así, le doy "uno de esos cachetes": niña, a mí no me repliques que soy mayor que tú..
      Pero otra cosa de la que me he dado cuenta es que ser padre no viene con manual de instrucciones, y es muy difícil acertar.
      Mis padres me criaron en la libertad, sin castigos, sin prohibiciones pensando que lo mejor es que me ostiara yo solita para aprender qué era lo que me hacía bien y lo que no, y yo lo viví como una falta de interés... pero dudo que si hubieran habido imposiciones y restricciones, habrían salido mejor las cosas. En fin, qué complicado.
      Muy chula la historia, me gusta tu estilo. Ya te lo había dicho, no? :-)

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    3. Y yo que te había contestado y no sé por qué en mi propio blog no está el comentario! Que me lo cuenten!

      Decíamos ayer: que yo soy de las que piensa que hay que estar encima de los críos pero hay que soltarlos para que se esmorren ellos solos y después decirles ese satisfactorio y pletórico "lo ves? te lo dije!" jajaja.

      Un beso y gracias por los piropos!

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  7. cuántos tópicos de familia idílica( seguramente con perro de anuncio) se cumplen tristemente..
    Yo tamb me suelo acordar bastante del patrón de la ley de Murphy jajaj

    Un saludo""

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    1. Pues no, perro no tenían pero sí una gata (que era un amor) a la que habían extraído las uñas!!! Coño, córtaselas, no se las quites, pobre bicho! Ves? Todo artificial.

      Saludos!

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  8. Eso de no sacar la bilis por la boca de vez en cuando no debe ser bueno. Me gustaría saber si esos niños son hombres de provecho hoy en día. Biquiños!

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    1. Bueno, el mayor me contactó por Facebook hace ya un par de años y me dijo que sus padres se habían separado, pero bueno, supongo que los tres serán tíos ya "productivos" para los USA. A ver si tienen un par de churumbeles y les pagan con la misma moneda, ji ji ji ji.

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  9. Madre mía, qué familia de locos... A mí es que esa gente me pone bastante nerviosa. Menos mal que no tengo cerca ninguna familia así. Yo creo que nuestro carácter latino nos impide gastar ese rollo zen. Jajaja. Menos mal que fue sólo temporal y pudiste salir huyendo de allí. Jajaja. Besotes!!!

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    1. Bueno, tenían sus cosas buenas como por ejemplo que vivían en pleno Manhattan y eso pesaba bastante para largarme y cambiarme de familia, pero sí, estaban bastante tarados.

      Besos!

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  10. No sé cómo podías dormir tranquila en esa casa, si es que dormías.
    Ya veo que podrías escribir un libro.
    Un abrazo grande.
    HD

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    1. Pues sobre lo de dormir tengo otra anécdota estupenda pero es para hacer otro post...

      Un abrazo.

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  11. que familia jajajajaja. Yo adoro los niños, pero nomás los mios.
    No sabes como me chingan mis amigos cuando llevan a mi casa su curia mal educada uffff me caga jajaja
    saludos
    carlos

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    1. Si alguna vez vienes por aquí te pasas por mi biblio y luego me cuentas si adoras a los niños o no...jeje.

      San Herodes, no? Yo lo hubiera canonizado, jeje.

      Besos

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  12. Me ha recordado a las familias de la alta burguesía del siglo XIX, en realidad la alta burguesía se ha parecido mucho siempre, como esos ingleses que preferían dejarse morder una pierna por un tiburón que defenderse con el puñal de submarinista porque ¡el pescado nunca se toca con el cuchillo!

    Besos.

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    1. Estos eran adinerados pero "alta burguesía"...no. Eso sí, tenían una pedrá en la cabeza todos y cada uno de ellos por separados...jaja

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  13. Bueno, no los critiques tanto.
    No te asesinaron.
    Ves como eran buenos.

    Besos.

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    1. jajajjaja... sí, ni yo a ellos, conste.

      Besos

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  14. Jajajajaja, me imagino las escenas y me parto. Ay Toc, que lo de qué tal el día también lo apliqué yo en su momento. Deduzco de todo esto que el aburrimiento no lo rozaste.
    Enga un abrazo.

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    1. Aburri qué? Ni de lejos!!!

      Besazos, Toc!

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  15. Jaja, pues después de partirme de la risa imaginando el cuadro, diré que la señora psicologa debería haberse planteado que si los vástagos se le orinaban todavía en la cama, y los tres, algo no estaba haciendo demasiado bien.
    Yo a estas que educan de manual no las entiendo, se dan de hostias con los resultados, pero como lo dice el manual p'alante.
    Besitos

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    1. Pues ya ves, y no te cuento el olorcito que había en la habitación de los críos porque lo flipas... En fin, como ves, en casa de herrero...

      Besotes!

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  16. Joder con la familia, como para contratar los servicios de la sicóloga esa! jaja
    Recuerdo una vez que mi hijo del medio con 11 años me llamó puta (estábamos atravesando un periodo duro, bien es cierto). Me puse furiosa y lo amenacé que si volvía a..., tambien lloré, :). El caso es que la escena no volvió a repetirse.
    Te aseguro que de los niños te puedes esperar cualquier cosa. "Educar" es un día a día.
    Ahora lo de contarse lo qué sucedió a lo largo del día lo veo una pijada, jeje
    Bicos.

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  17. Jajaja, pues anda que no me preguntaba mi madre por el cole...y yo acababa diciéndole "que me dejara en paz con la preguntita" y a los 15 minutos estaba rayándola con tooooda una historia de mi día. Pero de ahí a hacer una ronda preguntando a todos en la mesa...nanai, y anda que no me cayeron collejas, cachetes y bofetadas en los morros, estas últimas por decir tacos pero te aseguro que no me funcionaban cuando me daba cuenta ya estaban dichos.

    No me extraña que se divorciaran, y seguro que ninguno quería la custodia de los niños que crearon con tanta repelencia. Es para sacar de quicio a cualquiera, te arresgaste mucho con eso del cachete eh?? Tú lo que tenías eran unas ganas tremendas de volver a casa cuanto antes jaja!

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    1. Pues hombre, para qué te voy a negar lo obvio. Claro que quería volver, pero no por volver a casa en sí, sino salir de allí, lo que pasa es que vivir en NY, en un buen barrio, eso no tiene precio y buscar a otra familia significaba correr el riesgo de que me mandaran a un pueblo de Yutah a cuidar vacas...
      Estaban bastante desquiciados pero bueno, al final se acostumbraron a mí y yo a ellos y la experiencia fue alucinante.

      Besos!

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  18. Lo bueno de una familia artificial -como ocurre con todo lo artificial- es que siempre se puede cambiar por otra. Las familias naturales son harina de otro costal. Cachetes españoles aparte, me quedo con tu valentía a la hora de dejar tu hogar. A partir de ahora ya nunca veré al tío del turrón con los mismos ojos :)

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    1. Jajaja, claro, una nenaza!! Un mierdecilla!

      No quise cambiar de familia artificial, no fuera a ser que me mandaran a un pueblo perdido de Utah...y hay cosas que tienen una rima muy fea :-P

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