Analogía:
Razonamiento basado en la existencia de atributos semejantes en seres o cosas diferentes.
Y éstas son las mías...

viernes, 1 de agosto de 2014

A lo tonto.


Aquella noche fue una de tantas, una cita más. Yo iba resentida con el mundo, tú rebasando tus fronteras.

Se trataba de cumplir el mismo ritual: cenar frente a frente, ver fluir la chispa, si es que fluía, sostener la mirada y jugar hasta el borde, en el límite de la frivolidad y la picardía. 

La botella que se iba vaciando se llenaba de la química que emergía y no quisiste mezclar aquel vino con otras burbujas, ni seducirme con risas y superficiales caricias. Lo dejaste muy claro: mucho ruido, mucha gente y mucha tontería… Preferiste persuadirme para que te llevara a mi terreno, sintiéndote tú una presa cuando eras el que disparaba, acercándote sin malicia, para llevarme a tu campo.

Y bajé la guardia, y confié, no sin antes recordarte que no estaba para más que no pensar. No saber y no querer saber, no planear, simplemente disfrutar.

Después vinieron tus miedos, tus trincheras excavadas. Tus días de soledad, de rebeldía contra el mundo, ese mismo al que yo, meses antes, le reprochaba mi rencor. Entonces te alejaste, mirándome como a una extraña a quien nunca habías llegado a besar. Me veías como a otra que limitaba tus rutinas, dominaba tu vida y era dueña de tu ritmo. Esa otra que nunca existió, que era fruto de tu pavor por llegar a perderte nada más que a ti mismo.

Fue el silencio de los meses los que fueron tentándote de nuevo, sin decidir empezar nada, sin querer retomar. Tan solo escuchando a la piel necesitada de roce, a los labios reclamándose entre sí, evadiéndonos en aquel viaje en el que borramos nuestros propios márgenes y dejamos invadirnos, poco a poco, nuestro espacio común.

Fue así, lentamente, cómo nos adaptamos, no en una noche de cena y vino en la que todo se fuerza y los dos se esfuerzan. Así, sin querer, sin premeditarlo, sin planear cómo sería una vida en común, un hogar compartido, una rutina marcada por algún consenso. Fue a lo tonto, viéndonos un día, y después otro más, y un "mañana te llamo" y un "¿qué tal te ha ido hoy?".

Han pasado ya seis años desde aquella cena que hoy recuerdo lejana y trivial. "No lo cambio por antes", me dijiste hace poco, sin nostalgia ni pena, sin añorar esa noche de promesas artificiales, ni esas metas preconcebidas, ni los propósitos que como dos loros imitábamos, sin más.

A lo tonto ha pasado ese tiempo, cambiándonos el uno al otro, acoplándonos como un puzle, como esa pieza que faltaba al principio que hoy, y que de pronto, ahora parece cuadrar.

24 comentarios:

  1. “Los momentos que siempre recordaremos llegan de repente, sin hacer ruido” (Craig Nova).
    Besos.

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  2. Felicidades! Dobles, aniversario y vacaciones!
    Un saludo.

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    1. Gracias, ya tocaba! (ambas cosas).

      Un abrazo.

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  3. Es lo que al final te das cuenta de que importa, de que la vida va encajando cuando menos lo esperas, de que algunas piezas han necesitado ser limadas para que puedan entrar a formar parte del puzle...pero al final... Encajan

    Besos apretaos, Anita

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    1. Seguramente la fuerza del tiempo hace que te vayas adaptando poco a poco, Teresita.
      Más apretaos pa ti!

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  4. precioso..tiene un toque diferente a otros textos tuyos..algo más como decirte..emocional y de paz interna.. Me ha encantado!

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    1. Cierto. Llámalo madurez o estar de vacaciones, jeje.
      Besos!

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  5. Así es como se fragua una relación, sin prisas, ni arrebatos, poco a poco, saboreándola a sorbos. Genial, Toc. Me ha encantado este toque de sinceridad.
    Un abrazo y a por esas vacacionesssssss

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    1. Es que las prisas no son buenas!

      Besazo desde el AVE!

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  6. Muchas felicidades a los dos :)

    Un beso.

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  7. Precioso. Felicidades. No siempre es fácil encajar las piezas.
    Besos!

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    1. O se encajan solas o no cuadran, ya sabes.
      Besos!

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  8. Qué bonito!!! Las cosas que empiezan a lo tonto son las que mejor funcionan. Un besote y felicidades.

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    1. Ya estás de vuelta?
      Re-bienvenida. Besos!

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  9. Seis añitos ya...casi na!! Enhorabuena !

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  10. A veces las cosas que suceden así, poco a poco, casi sin esperarlas, son las mejores. Una relación, una amistad, o una flor entre las baldosas de la terraza.

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    1. Y echas la vista atrás y te das cuenta de cómo ha cambiado el cuento, así sin querer ni ningún propósito. Es entonces cuando sabes que las cosas no funcionan cuando se fuerzan.
      Besos sin H

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  11. Muy de acuerdo conque las mejores cosas son las que llegan sin esperarlas, pero no siempre ojo, el día que os entre el apretón en el metro, a diez paradas de la vuestra, con el vagón petado y esos truenos que anteceden a la tormenta empeñados en explotar....

    Besotes querida.

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    1. Jajaja, esas cosas inesperadas se regulan con un buen apretón de culo... ya te vale, para una vez Qué me pongo poética...

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  12. Precioso, cierto que las cosas a veces encajan sin que lo esperemos, enhorabuena y muchas felicidades.
    Besines miles

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  13. Ay Ana, que te leo y veo un resquicio pequeñiiito pequeñiiito de esperanza de que algo así aún puede pasarme. Pero muy pequeño, eh? que ahora estoy más renegona que nunca.
    Muchas felicidades.

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