Analogía:
Razonamiento basado en la existencia de atributos semejantes en seres o cosas diferentes.
Y éstas son las mías...

miércoles, 13 de agosto de 2014

Crónica de cuatro encuentros (3. Jorge)





…y después del aperitivo, de volver loco al camarero, pidiendo cosas extravagantes (¿desde cuándo en Barcelona pedir un tinto de verano suena como si estuvieses pidiendo pis de trol ligeramente agitado pero no mezclado?) decidimos Inma, la Seta, Descerebrado y yo ir al encuentro de Jorgerosamente sano. 

El caso es que yo sabía que Jorge era muy puntual. No hay cosa que más odie que esperar a una chica, pero si es a dos su impaciencia podría duplicarse por dos, así que mejor no tentar a la bestia. Llegamos con tres o cuatro minutos de adelanto y no habíamos llegado aún, cuando a unos metros vi a un chaval, de unos treinta o cuarenta años –no más- que vestía camiseta negra y vaqueros. Al verle supe de inmediato que era Mister Bíceps de Oro. No es posible que este tío tenga la edad que dice tener, vamos, que ha hecho un pacto con el diablo o vete tú a saber si en el fondo el diablo es él mismo…aunque tenga esa mirada angelical y sonrisa de “yonofui”.

Tímido, cortado, sin saber muy bien por dónde iban a salir las cosas, si realmente aquel era su sitio, nos saludó presentándose cauto. Tres pares de besos y un apretón de manos (pal Descerebrado).  La cotorra de turno que no paraba (o sea, la menda) e Inma (sonrisa-profidén) al mando de la situación, nos colocamos de una manera estratégica para que los adultos no perdiésemos comba, aunque hubo un momento en que parecía que estábamos jugando al juego de la silla: no parábamos de dar vueltas alrededor de la mesa como cinco idiotas. «Así no. Mejor de otra manera, tú aquí, él allí, ella al fondo…». Quizás debimos haberle dejado presidir la mesa como único varón mayor de edad, en plan patriarca, y así ponerle a una hembra a cada lado, pero yo, que estoy en mi momento Umbralismo-elevado-a-la-enésima-potencia y no hay quien me soporte, decidí situarme en medio para tenerlos a los dos a mano, no se me fueran a escapar durante el tiempo de la comida. Luego ya veríamos.

Jorge nos observaba, risueño, perdiendo la vergüenza minuto a minuto. Al parecer al señorito le encanta  ver cómo las que no paramos de rajar nos tapamos la boca con la servilleta mientras masticamos. Se lo pasaba bomba. Debería haber masticado con la boca abierta mientras me limpiaba la grasilla de la boca con el brazo y beberme la copa de vino rosado (¿del Penedés?) de golpe para acabar eructando. Hubiese sido guay. Lo habría hecho solo por tocarle un poco los webs, que para cabrona, yo. Sabía que se estaba descojonando de nosotras ¿o qué te piensas, Inma, que el colega es un alma cándida? Ni de lejos. Estaba tomando nota para luego soltar sus pullitas una vez el hielo desHecho, que no roto, como fue el caso.

George nos habló de su novela que está a punto de salir (y sí, ya lo digo yo en público, que sé que jode: me la he leído en un pis-pas y espero poder ser la primera en reseñarla en cuanto sea oficial su salida al mercado. Solo adelanto que te pegas unas buenas carcajadas, de esas que la gente te mira con ojos inquisidores si estás en algún sitio público); compartió las croquetas con los niños, devoró su plato y, cuando yo ya no podía más, le ofrecí el arroz que me sobraba de la guarnición que acompañaba a mi plato –. Pensé que no me lo iba a ofrecer nunca – le soltó a Inma aquí, el tímido. Tócate los “ojones”.

No contento con romper sus fronteras sociales, tras terminar de comer y cambiarnos de sito para hacernos las consiguientes fotos (ahora así, ahora “asao”, ahora los tres juntos) le veo que levanta la botella de rosado que, lógicamente, no tenía ni gota dentro ¡Pobre George! ¡Había hablado tanto que se le había secado la boca y estaba dispuesto a ingerir hasta vino, cosa que él no bebe! ¡Angelito! Y yo, que ya estaba tomándome el café con hielo (que por cierto tampoco parece muy típico) le ofrecí el poco rosado que aún quedaba medio fresco en mi copa. «No se lo va a beber ni de coña», pensé sabiendo que Jorge era excesivamente aséptico con los virus y bacterias que no lleven su nombre y apellido. Pues ni por esas. No me dejó terminar la frase de "no tengo bichos" cuando, de pronto, le veo empinar la copa directa a su glotis. «¡Joder con el asquerosamente sano! ¡Quién le ha visto y quién le ve!».

El caso es que me quedé sorprendida: Melenitas, tal y como le llama nuestro inestimable líder de opinión, sé que se fue sintiendo cada vez más cómodo, poco a poco, haciendo chistes, sarcasmos e incluso me parece recordar algo que dijo sobre la réplica del tamaño del órgano de un actor. No me enteré bien, la verdad, pues el pudor y la vergüenza me pueden…

Las horas volaron y la despedida costaba. En el camino para acompañarle al metro fuimos charlando sobre libros, erratas y portadas. Todo muy profesional, muy cool. El nivel literario del tío Jorge da para hacer varias entradas, qué os voy a contar. Sí, ya le hemos regañado varias veces porque tiene su blog abandonado, pero insiste en que no está inspirado y anda capeando el temporal con otras muchas cosas que le tienen la cabeza ocupada.

Creo que nos despedimos un par de veces: una según iba a cruzar la calle, otra después. Ya puestos cruzamos los cinco, total… Los niños unos santos, ya os digo, venga a andar, venga a cruzar y vuelta a despedirnos. 

Y es que hay veces que las personas que pasan por nuestro camino dan la sensación de que llevan años ya con nosotros y, al separarnos, se nota que no apetece nada dejar de saber del que tienes delante, aunque tengo claro que no es el caso, es más, será justo al revés. Lo sé.

Lo mismo lo que pasa es lo que le dije ayer a Inma, que debe ser que ya nos hemos conocido en otra vida.


23 comentarios:

  1. Jajaja, es verdad!!!!!!! tiene sonrisa de "yonofui", pero luego se le va poniendo pícara, aunque a mí me engañó ¿de verdad se recochineaba? Me meooooo jajaja.

    Lo de la mesa fue pa grabarlo, parecíamos piezas de ajedrez, y todo para que tú terminaras sentada en la silla bajita y necesitaras cojín y yo en el banco alto que parecía la reina madre, que cosa más incómoda.

    Jorge es asquerosamenteguapo, asquerosamentejoven y único para ir sacando temas y luego apoyarse a observar mientras desarrollábamos, él nos tiraba el hueso y nosotras venga a roer jaja.

    Lástima lo de los eructos, si lo llego a saber montamos concurso

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    1. Por cierto, lo de las otras vidas da para un post jaja ¿como era? sacerdositas, amazonas, en la isla de Lesbos, concubinas de un harén...

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    2. Yo tampoco sabía que tenía una sonrisa de "yonofui". Pero hay una cosa en la que estaremos todos de acuerdo: entre no haber roto nunca un plato, y haber roto unos cuantos pero saber disimular... ¿quién no prefiere lo segundo? Ser un niño bueno tiene sus ventajas, pero no serlo y aparentarlo tiene muchas más. O eso dicen...

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    3. Es un término que escuché en una canción hace años y me hace mucha gracia. Sí, tiene cara de inocente (o sea, de "yonofui") pero es pura fachada, por detrás está analizándolo todo, que lo tengo más que controlado...

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  2. ¡¡Amos anda!! , al pobre Jorge le deben doler aún los brazos de teneros colgadas una a cada lado durante horas, que no le dejábais ni moverse. No me extraña que ni bebiera ni comiera en todo el rato XDDDDD

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    1. Jose..., no las estarás llamando gordas...

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    2. NOOOOOO. Todo lo contrario, si entre las dos les va justo para hacer una jajajajaja.
      Lo que te digo que si las tías llevaran una katana en el bolso, hubiera corrido la sangre XDDD

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    3. No hay katana comparable a nuestra lengua viperina...

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  3. Si es que hay que ver cómo molan las desvirtualizaciones... El subidón luego te dura días. Jajajaja. Besotes!!!

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    1. Yo llevo una semana así, claro que son cuatro y la de Dolega fue en julio, así que imagínate...

      Besos.

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  4. Debe ser un encanto, este Jorge nuestro, oye, me hubiera encantado tenerlo delante y comprobar in situ, todas esas "cosas buenas" que retratáis, ji ji ji
    Apretaos también para él

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    1. Bueno... quizá se ha exagerado un poco...
      Un abrazo, Yeste.

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    2. Yeste, que es un alma cándida pero no te creas na! Eso digo! jaja

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  5. Con las dos a la vez. No sé si tímido o no, pero valiente fue un rato el bueno de Jorge. Luego ya lo emborrachasteis sin necesidad de beber y parece que cogió soltura. Dura la cosa un poco más y os termina poniendo coloradas. No me lo creo ni yo.
    Besos.

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    1. Ya te digo yo que si le damos una hora más nos acojona...

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  6. Pactando soy un cero a la izquierda, un perfecto inútil. No vendería ni una piruleta a la salida de un colegio. Si pactase con el diablo, lo más seguro es que terminara saliéndome la declaración de la renta positiva (lo que sería muy negativo), y eso que estoy en el paro. Y si efectivamente fuese el diablo... ¿cómo diablos, y perdón por la redundancia, iba a pedir un mojito sin alcohol? No me imagino a Lucifer pidiendo una cerveza 0,0, la verdad. No, el verdadero secreto de mi eterna juventud es que... siempre he vivido con mi madre. Y así, ¿quién diablos puede crecer?

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    1. El mojito sin alcohol es para disimular y despistar al diablo para que confíe y se relaje...

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  7. Menudas mentes tenéis las dos: rapidez de respuestas, ingeniosas, ocurrentes... Nada, que con esa forma de ser, tan cercana, conseguís derretir el hielo, el hierro y hasta el "reloj de Dalí" No me extraña de que Jorge también perdiera toda la timidez.
    Besazos, Toc.

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    1. Jorge es tímido hasta que deja de serlo. Solo hay que dejarle un par de faltitas de ortografía para que se regocije a gusto y empiece a dar caña... Berdaz?

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    2. Ah, ¿qué sería de la vida sin esas faltas de ortografía, n'est-ce pas? Sobre todo cuando las cometen otros...

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  8. Desvirtualizar mola mil!!!!!
    Sigo leyendote que me faltan dos visitas más XD

    Muaks!

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  9. La verdad es que será Asquerosamentesano pero asquerosamentevaliente también, porque vamos que ir a una comida con vosotras dos, ya fue echarle narices. Ainsss que estoy que me come la envidia por momentos
    Besines

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