Analogía:
Razonamiento basado en la existencia de atributos semejantes en seres o cosas diferentes.
Y éstas son las mías...

martes, 4 de noviembre de 2014

Si nuestros padres nos vieran...




Cuando se lee una novela, cada uno de los personajes que aparece en la historia nos genera un nivel de implicación de mayor o menor grado. Es como si los hiciésemos nuestros o los rechazáramos, dependiendo del rol de cada uno. No es difícil recordar si era invierno o verano cuando leíamos un libro en concreto que nos ha dejado huella, o si el protagonista nos caía bien o lo detestábamos. Pero cuando uno lee una biografía, unas memorias o un libro basado en hechos reales, los personajes que allí aparecen cobran aún más fuerza, sobre todo si se trata de gente que ha destacado por sus logros, su valentía o su tenacidad. Uno tiende a pensar que el mero hecho de haber compartido el globo terráqueo nos acerca aún más a aquellos que han dejado huella de forma impresa.

En mi caso, además de haberme implicado en la vida de todos los que me acompañaron a diseñar la biografía de mi padre, también me tocó investigar minuciosamente sus perfiles para no reseñar datos que podrían ser equívocos o falsos.  Eso ha conllevado a tener aún más complicidad con la gente que aparece en el libro. Algunos han sido meros personajes que pasaron sin pena ni gloria, en cambio, otros han compartido alegrías y sufrimientos.

Así me ha pasado con Julián Fuster Ribó.  Julián no es un personaje más. Julián Fuster, el prestigioso cirujano, jefe de sanidad del XVIII Cuerpo del Ejército republicano, que marchó al exilio en 1939, fue un buen amigo de mi padre que no solo compartió penas y glorias, sino que además, acabó encarcelado en varios Campos - esos en los que el tío Iósif “cultivaba” al personal-. De hecho, el premio nobel de literatura Alexandr Solzhenitsyn, le cita en su archiconocido «Archipiélago Gulag».

No hablaré de sus logros como médico, de sus innumerables peticiones para salir de la gran mentira en la que le obligaron a permanecer bajo mandato estalinista;  no me centraré en su misión profesional en el Ejército Rojo durante la Segunda Guerra Mundial ni de cómo le acusaron de estar implicado en el intento de huida de mi padre y José Tuñón. Tampoco destacaré la revuelta del Campo de Kengir (Karagandá),  en la que los presos se amotinaron durante cuarenta días, finiquitándose con unos cuantos tanques y una gran matanza. Los datos hablan de ciento veinte muertos, cientos de heridos y otros muchos deportados a Campos de Siberia. Sin embargo, pese a todo, ahí estaba Julián: operando a destajo durante dos días con sus dos noches hasta que cayó desmayado.

No escribiré sobre eso, no. Todo eso se encuentra fácilmente por Internet y, si alguno tiene interés, le recomiendo el libro de Luiza Iordache, “En el Gulag”, el cuál debería incluirse como referencia en el programa de la facultad de Historia porque desde luego, el curro que se ha pegado es digno de mención.

A mí lo que me interesa es centrarme en lo personal, lo que he podido percibir a través de las páginas que dejó escrito mi progenitor: Julián era un gallego, moreno y poco corpulento, que salió de Vigo para afincarse en Barcelona. Creo haber entendido que fue un hombre con gran carisma, pues no le faltaron mujeres, parejas y amantes. Incluso estando encerrado tuvo su aquél con alguna que otra. Genio y figura, como le denominó mi padre, que tampoco se quedaba corto. Ante todo amaba la vida, y fue una gran persona que le ayudó en numerosas ocasiones. Incluso sin estar él presente, mi padre era respetado simple y llanamente por ser amigo del Doctor Fuster.

Ambos compartieron críticas feroces  que dirigían Uribe y Pasionaria. Y ambos fueron víctimas por reclamar su derecho a salir de la URSS.

Hoy me pregunto, qué pensarían los dos, si supieran que Rafael, el hijo pequeño de Julián, y yo nos hemos puesto en contacto sin conocernos de nada. El único vínculo que nos une es que nuestros padres fueron amigos y sufrieron la misma barbarie. Ni siquiera vivimos en la misma comunidad autónoma, sin embargo, la conexión está hecha. La emoción que sentí al respecto aún estoy tratando de procesarla.

Y es que no puedo evitar imaginármelos charlando, especulando desde mi agnosticismo; si pudieran ver cómo el fruto de su semilla les ha tomado el testigo. Y conjeturo sobre el pasado, visualizándolos en un oscuro Moscú recientemente salido de un infierno bélico, mientras ellos, ajenos al futuro, no son capaces de sospechar que, décadas más tarde, sus dos hijos contactarían a través de algo llamado Internet.

Es toda una quimera, la verdad. Si nuestros padres nos vieran…

48 comentarios:

  1. Tenías razón, pone el vello de punta, ya sabía de esta casualidad, pero lo has escrito con el corazón y le has puesto tal sentimiento que transmite toda la emoción.

    No hace falta que estén a vuestro lado para que sepan perfectamente lo que están h haciendo sus hijos. Se sentirán enormemente orgullosos desde su balcón, viendo cómo esos hijos han sabido honrar su memoria e inmortalizar su forma de vivir la injusticia .

    Apretao, Ana

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    1. Gracias, Teresita por tus besos apretaos, que siempre vienen tan bien, especialmente cuando hace frío y una se pone algo ñoña...

      Besos más apretados todavía.

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    1. Bueno, más que interesante, es bastante alucinante...

      Un besote.

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  3. Me apuesto que, allá donde estén, se sentirán muy orgullosos.
    Muy emotivo el texto.
    ¡Felicidades!

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    1. Ojalá estén, desde luego... Aunque en fin, sería más fácil pensar en que sí, están en algún lado. De momento, están aquí, reivindicando sus derechos, jeje.

      Besos y gracias!

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  4. Me ha encantado...tu padre se caería por los dos lados de la silla y no precisamente por gordo.

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    1. Estoy convencida. Pero yo estoy más orgullosa aún de él y de gente como este señor.

      Un beso.

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  5. Se me acaban de poner los pelos de punto. Lo único malo es que no estén aquí para estar los cuatro, pero seguro que se alegrarán y se estarán ahora mismo riendo por lo bajini ;) Biquiños!

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    1. De punto? De cruz? jajaja... Bueno, lo doy por válido.

      Quiero creer que es así, como tú dices, pero ya sabes que hasta que no lo vea, no lo creo.

      Besazo Mandiñera.

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    2. Ella al menos tiene pelo para que se le ponga de punta, a mí tan solo se me ha puesto de punta la piel de gallina :)

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    3. Eso es bueno, Dess. Que se ponga algo de punta siempre es bueno. Jajajaja

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  6. El futuro es incierto, nunca mejor dicho. Intuyo que estarán orgullosos estén donde estén, porque miqueridaToc, muere aquél que se olvida y estos progenitores están muy vivos dentro de vosotros.
    La vida te da sorpresas!!
    Un fuerte, fuerte achuchón.

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    1. Exacto, tú lo has dicho. Muere aquel a quien se le olvida. Y como ves, no es el caso.

      Vaya añito de subidones emocionales, Toc! Besos!

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  7. Este artículo tiene mucha altura, digno de aparecer en las mejores páginas de los mejores periódicos. Por su seriedad, la empatia que genera y sobre todo por hacer justicia y honor en la historia de las vidas de sus protagonistas. Excelente !!!!

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    1. Joer y ahora es cuando yo me sonrojo... Digamos que cuando una escribe "con las tripas" le salen estas cosas.
      Besazo (este finde lo mojamos, ya de paso, jaja)

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  8. Hoy no hay cachondeos. Una de tus entradas más sentidas y que más transmiten, será que has puesto en ella el corazón y toda esa emoción que has sentido, y eso siempre termina contagiándose.
    Me ha encantado, en serio.
    Muchos besos

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    1. Ya sabes que tengo mis días (que no corresponden a "esos") más emocionales que otros. Estas cosas te dejan pensativa durante un tiempo. Ya sabes que yo últimamente analizo mucho lo que pasa alrededor y cuando me pasan estas cosas pienso que hay un porqué de las cosas.

      Besos guapa.

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  9. Como escarpias Ana!!! Muy fuerte, emotivo, curioso y todo un orgullo para vuestros padres, allá donde estén.

    Bravo.

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    1. Sabía que te gustaría. Gracias, Maitechu!

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  10. Ya te lo he dicho otras veces: si tu padre te viera estaría más que orgulloso de ti.

    Me alegro mucho de todo lo bueno que te está pasando este año, Anita. Te lo mereces porque te lo has currado a base de bien. A las personas alucinantes os pasan cosas alucinantes :)

    Un beso muy fuerte.

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    1. Al final lloro...

      Las personas alucinantes conocemos gente alucinante, como tú, que además, nos aclaran todo tipo de dudas...

      Besos gordacos.

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  11. Yo no sé si te verá o no, pero de lo que sí estoy seguro es de que estaría muy orgulloso. Y lo que es innegable es que lo has resucitado para darle la inmortalidad a través de tu libro y demás escritos sobre él. ¿Puede hacer más una hija por un padre?
    Felicidades por hacerlo y gracias por compartirlo.
    Un abrazo.

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    1. Visto desde el lado romántico se puede ver así, como que le he dado la inmortalidad a través de su libro. Visto desde el lado político e histórico, es su retorno...jeje. Pa' dar por saco, yo.

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  12. Que fascinante historia debe ser la de tu padre.


    Un abrazo

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  13. Es una bonita "no casualidad". Y seguramente no será la última. Con el tiempo irás conociendo a más familiares de algunos de los compañeros de tu padre.
    Besos!!

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    1. Seguramente. Con el paso del tiempo va apareciendo gente, ya sabes.

      Besos gordos.

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  14. ufff el bello como escarpias.... qué bonito y segura que los dos estarán emocionados y orgullosos de veros allá dónde estén....
    Besazos!!!

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  15. cuánto amor. Me da ternura tu texto y el trabajo que te tomas. te mando un abrazo grande

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  16. Qué bonito. Estas cosas son importantes para que la memoria no se pierda. Un besote.

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    1. Bueno, si no lo hago yo no lo hace nadie...

      Besotes!

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  17. Interesante a la vez que dura la experiencia sufrida por tu padre.

    Un saludo.

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    1. Sí, por eso hay que dejar constancia.

      Un abrazo.

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  18. Como se suele decir: "la historia da muchas vueltas"... Siempre he admirado esos trabajos de investigación que hacéis los escritores para serle fieles a la verdad. Ánimo y a seguir tirando de la madeja, que seguramente te deparará más sorpresas.
    Besos.

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    1. En una biografía, y más cuando hay datos históricos, no te puedes columpiar lo más mínimo. Tampoco te vale con buscar por Internet y quedarte con lo primero que salga. Ya sabemos que esto es la voz del pueblo.

      Un abrazo y gracias por tus palabras.

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  19. Supongo que todos somos hijos de nuestras circunstancias. Todos hablan de lo orgulloso que estaría tu padre si viese tu libro, etcétera. No sé si se han parado a pensar en la suerte que has tenido tú. No todos los padres son iguales...

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    1. No todos los padres son iguales ni las circunstancias de cada padre son las mismas. Aún así, no he hablado de su faceta de "padre" como tal, sino de su vida en el exilio y su persistencia en luchar por sus valores.

      Si me pusiera a hablar de él en otras facetas, te aseguro que sería igual de mortal que el resto de los padres, con sus virtudes y sus innumerables defectos.

      Besos, George.

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  20. Nunca sabemos lo que nos depara el futuro, con quien nos encontraremos, con quien seguiremos tratando... Una bonita entrada. Un abrazo compañera.

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    1. Gracias Rendan. Está claro que hoy en día esas "casualidades" son más fácil encontrarlas.

      Un abrazo.

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  21. Si os vieran, llorarían de emoción al sentirse como esos señores de vida más tranquila que quedan después de años a comer un domingo y observan como sus generaciones posteriores continúan la amistad. Sobre todo, por lo que ellos pasaron.
    Es un gran homenaje a vuestros padres.
    Un abrazo!

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  22. Tu padre sigue vivo en ti,sin duda. Tu padre y todos los de su generación tuvieron una vida marcada por la guerra, o las guerras. El mio estuvo en la española yendo a ella sin tener ni puñetera idea de porqué luchaba. Muchos perdieron la vida,en fin... guerras. Atroces.
    Gracias a ti descubro a este médico gallego. Miraré por Internet sobre él.
    Y no me extraña que tuviera éxito con las mujeres porque era muy atractivo,como también lo era el tuyo, :)
    Los hijos llegan o hacen lo que menos sospechamos. Yo creo que en vuestro caso estarían más que satisfechos. Tú libro es el mejor homenaje que podías hacerle, Ana.
    Enhorabuena. Un fuerte abrazo.

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    1. Fuster era una bellísima persona al que castigaron injustamente, como a mi padre.

      Los hijos, los que hemos aprendido a ver que eran personas abismales, debemos dejar muy alta su memoria. Ya ves que me ha tocado pillar el relevo.

      Un abrazo.

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  23. Ojalá pudieran veros.
    Estarían orgullosos.

    Besos.

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    1. Es en estos momentos cuando el agnosticismo lo quisieras convertir en fe...

      Besos, Toro.

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