Analogía:
Razonamiento basado en la existencia de atributos semejantes en seres o cosas diferentes.
Y éstas son las mías...

miércoles, 11 de marzo de 2015

La pequeña Nicolasa



La mayoría de nosotros sabemos quién es “el pequeño Nicolás”. Es ese chaval que se fue colando en las altas esferas y llegó a hacer un “ForrestGump” sin éxito (o sea, estar en el momento adecuado y en el lugar oportuno).  Al final ha conseguido demostrar que, lo único que importa son las apariencias. Es triste, pero real. Si no se hubiese metido en historias económicas habría seguido dándole al photocall y a los selfies con políticos. Quién sabe a dónde habría llegado. Visto lo visto a presidente de gobierno, fijo, porque aun sabiendo que el tío es un farsante todavía hay televisiones que le ofrecen ir a exponerse delante de sus amadas cámaras.  

Pero no vengo aquí a hablar de él (ya hice una entrada sobre el mundo del famoseo anteriormente y como que no se merecen más). El tema es que me he dado cuenta de que su figura o personaje ha creado escuela.

Este es el caso de una compañera. Era el mes de octubre cuando coincidí con ella a la hora de la comida. Me senté en la mesa donde habitualmente como con el resto de mis compis de tertulia y, tal y como actuaba pensé que yo estaba “a por uvas”. «A esta tía no la he visto en mi vida. Debe de llevar aquí trabajando décadas», pensé. 

Es la típica que opina de todo, se acerca a cuchichearte en el oído mientras te agarra del brazo «¿Perdón? ¿Nos han presentado?»; se ha aprendido los nombres de pila de todo el mundo (y mira que es difícil, que hay veces que esto parece la Torre de Babel); se ha enterado no solo de los últimos cotilleos sino también de los del pasado; te pide si puede coger un trozo de tu postre o, en la cena de navidad se sienta a tu lado y coleguea contigo con las típicas frases de peloteo, agarrándote del brazo y riéndote todas las gracias: — Tía, es que me encanta cómo eres, no te cortassssss.

Ella te habla como si te conociera desde hace mil años. Hace una semana, se enteró de que yo había estado con gripe. No tardó en mandarme unos cuantos wasap (mi teléfono lo tiene por otras circunstancias que no vienen al caso) para preguntar cómo me encontraba –qué maja, ya–. No solo eso, sino que a los pocos días, se presenta en mi sitio con dos “Lizipaínas”. Una para ella y otra para mí:
— ¿Y esto por qué?
—¿Ah, es que no te duele la garganta?
Pues no, pero gracias (era para haberle contestado que tenía alergia a determinados medicamentos, así, para la próxima, se piensa muy mucho andar “invitando” a rondas de pastis a gente que apenas conoce).

Además, participa activamente en las conversaciones, opinando a destajo y sin cortarse, cosa que algunos hemos hecho tras pasar varios años en la empresa. Es lo que tiene la confianza que se adquiere con el tiempo, día a día y mes a mes, sabiendo qué puedes decir, en qué tono y sobre todo, delante de quién.  Además, algunos hemos pasado de puntillas sobre determinados temas durante mucho tiempo (política, sexo, religión, costumbres) y aquí, la colega, al ver el compadreo que tenemos después de más de una década, se iguala al resto utilizando términos explícitos con toda la naturalidad del mundo (follar, domingas, lolas…).
— Los tíos es que no sabéis diferenciar unas "lolas" operadas de unas naturales” (esto fue lo que soltó el primer día que la conocí. Ahí, ahí, con un par).

El asunto es que, tras haber cotejado con varias personas de dónde salía la "elementa", nos hemos dado cuenta de que la han contratado por horas (máximo dos al día) y que lleva trabajando tan solo desde el mes de septiembre (seis meses).

Es por eso que su nombre ha pasado de ser el que es a llamarla “Nicolasa”. Nunca antes nadie se ha hecho notar en tan poco tiempo. 

Estoy convencida de que todos en vuestro entorno, lugar de trabajo, familia (el típico cuñado recién llegado o novio de tu prima), vecino de turno u otras personas que pululan a vuestro alrededor, tenéis cerca un auténtico y genuino “pequeño Nicolás”. Y si no lo tenéis, tranquilos, que tarde o temprano aparece alguno de comportamiento similar. Es ese que parece que es alguien bien arraigado y resulta ser el recién llegado que se niega a hacer lo que hicimos todos en su momento: ver, oír y callar.

Francisco Nicolás, creando escuela.

28 comentarios:

  1. "Mejor esperar y ver", como dijo cierto primer ministro británico :P

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    1. Aha, de ahí viene la tendencia de los monos de Gibraltar, supongo...

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  2. En toas las empresas hay esos especímenes. Un beso.

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    1. Si, bueno, esta además aparca en la plaza del director. Con un par!

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  3. Esta gente hace lo que yo llamo común y vulgarmente "ir de guay" y no me mola ni un pelo. Biquiños!

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    1. Los pequeños Nicolases no son de fiar!

      Besitos.

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  4. Como siempre Ana,dando en la diana,con tu toque tan especial!

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  5. Qué bien la has retratado. Parece como si la conociera. Seguramente es porque me recuerda a alguien parecido. A mí también me atacan esas personas.
    Besos.

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    1. Ya te digo que tienes que tener un cuidado con ella...En fin. Ya sabiendo de qué pie cojea es más fácil distanciarse.

      Besos!

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  6. Hay quien se amolda más rápido que otros jaja también esta la situación contraria igual de mala que es el quedarse en la esquina y no amoldarse. Los extremos nunca fueron buenos compañera.

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    1. No, si fuera por ella estaría súper amoldada desde el principio, pero la va cagando con todos.

      Un abrazo.

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  7. Creo que no he conocido un caso tan extremo pero tiene que ser desesperante. La señora de la limpieza de donde trabajo es bastante Nicolasa. Siempre está con la oreja parada para enterarse de la vida de todos y el otro día decía "El otro día estuve de cañas con C." (una compañera mía) y luego resultó que lo que había pasado en realidad era que C. estaba en un local de cañas con gente y ella fue al mismo local con otra gente. Para ella eso ya es ir de cañas con alguien. Jajajaja. Besotes!!!!!

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    1. Sí, nosotras también tenemos una aquí que la llamamos "Radio Patio" porque se sabe la vida de todos.

      Un beso, Alter, que te tengo medio olvidada...:-(

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  8. Es que si no pones un Nicolás en tu vida no eres nadie, no la soporto, que conste que en mi caso es conocida por pequeña Nicolasa y encima no se entera de nada uyyy no sigo porque me enciendo y....
    Besines

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    1. Ohmmm, ohmmm, olvídate, tú fíjate en el sol, en su luz y especialmente en el color!!!! jajajajaja

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  9. Hay gente para todo, Toc. He conocido a varios personajes así, es que me muevo mucho conociendo la región, jejeje.

    Un abrazo chillao.

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    1. jaja, si, es un perfil muy común, por lo que veo.

      Besazos tocayos.

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  10. Este tio es un lerdo al que lo han condecorado inútilmente. Para este caso y otros tantos más, con melenas o sin ellas, echo de menos el cariño y dedicación de los juicios de la Santa Inquisición.
    Besos para ti y te los repartes como quieras, pero sin compartir :D

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    1. Para mí ha sido el claro ejemplo de cómo funciona este país. Todo postureo e imagen...Y como ves, hay mucho de eso.

      Vale, ya me quedo yo con todos los besos pa' mí pero te devuelvo uno bien gordo.

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  11. Jajaja!! Me encantan estos personajillos, aunque cuando toque sufrirlos te ponen de los nervios... pero es una capacidad digna de admirar, no me digas que no...
    Besos!

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    1. Capacidad digna de admirar la del resto, que no cogen una sartén y le dan con ella en la cabeza...

      Un abrazo y bienvenida!

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  12. Es un nombre muy común... el mundo está lleno de nicolasas.....parece que están hechas para ser el centro de atención de todas las reuniones, tienen másters en cómo reír las gracias aunque no la tenga, a integrarse en los sitios con calzador, a riesgo de reventar el entorno y a creerse divas para ir siempre por la planta de arriba para poder mirar hacia abajo sin ningún esfuerzo.

    ¡Tantas por ahí!....

    Apretaítos

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    1. Te digo, un buen sartenazo y arreglado.

      Más apretaos pa ti!

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  13. Pues voy a tener que fijarme mejor que algo raro voy notando en mi entorno... Me da a mi que vivo en la sede de la escuela "Seanicolendosdias" cosas mas raras he visto. Claro que yo al menos en el ámbito blog no veo, oigo y callo luego va a ser que si, todos conocemos a algún/a Nicolasin jejejeje
    Besitos infernales Ana!!!

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  14. Jaja, Nieves dando siempre esa puntilla del averno.

    Un abrazo!

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  15. vamos vamos, como me repatea esa gente, suerte que tengo de que son pocos, y de que está mi sincolico... y sólo tengo ojos para él y para el conserje guaperas claro..ajjajjaj.. besicos!

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