Analogía:
Razonamiento basado en la existencia de atributos semejantes en seres o cosas diferentes.
Y éstas son las mías...

jueves, 12 de noviembre de 2015

Vuelvo al barrio


Vuelvo al barrio, a sus calles que quedaron intactas. A esos edificios, ahora ya grises, a sus parques vacíos de niños, pero llenos de flores.

Vuelvo y me siento extraña, sin embargo me siento segura. Voy observando cómo las tiendas han ido mutando; un bazar chino es ahora lo que antes era la panadería, una asesoría parece haber devorado la peluquería y, absorta, camino, mientras una africana me mira al cruzar.

Y llego hasta la casa donde casi nací. Veo mi habitación, sus persianas medio echadas y el salón, entristecido, parece reprocharme las décadas de ausencia. Es entonces cuando pienso en sus nuevos inquilinos, en cómo serán, en si se preguntan quienes fueron los primeros en pisar ese suelo, esas paredes mil veces repintadas, ese hogar en el que hubo tanta vida, tanta alegría, pero sobre todo tanta música.

Me quedo parada, mirando el jardín, y recuerdo a la pobre vecina de abajo que nos sufría a golpes de piano, en la flauta que tocaba mi hermano, incesante, inundando la calle de una suave melodía. Y veo el cartel de “Se Vende” que tiñe de luto la casa de aquel que hurtó mis primeros besos.

Respiro ese aire, inundándome de nostalgia, y advierto pena en los pasos de un viejo que, lento, camina, sin más, sin rumbo, sin guía.

Después soy consciente de cómo se pasan los años, de lo triste que luce mi barrio, mi casa, el bar de la esquina, el “súper” cerrado desde hace mil siglos, los mismos que creo que han transcurrido desde la última vez que pisé aquella acera tan mía.

Vuelvo poco, pero cada vez que vuelo, me llevo esa magia, esa parte de mí que se había marchado, evaporado, sin ser consciente, diluyéndose en el tiempo... y solo allí, en el barrio, es donde la recupero, donde se regenera de nuevo para volver a sentirme más yo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada