Analogía:
Razonamiento basado en la existencia de atributos semejantes en seres o cosas diferentes.
Y éstas son las mías...

jueves, 17 de noviembre de 2016

Lo que no se ve.

Como dice una amiga mía, "perdonadme las disculpas".

Y ya fuera de cachondeo, efectivamente, el hecho de ausentarte de una actividad como es "bloguear" (del latin bloguearum, bloguearus) en la que hay personas que te leen cada vez que sacas una entrada y pasar olímpicamente de seguir a tus seguidores, de comentar a tus comentaristas y de continuar con la actividad blogueril, ha de tener una causa justificada y razonable. Y ahí va la mía:

Hace casi un año que no escribo ninguna entrada y lo cierto es que poco os he ido leyendo al resto, pero de verdad que tengo una excusa muy buena. Eso, y que todo lo que se me ocurría plasmar en mis "analogías" eran temas controvertidos como la política (¡me niego!) o la hecatombe cultural y social que yo considero a la que vamos derechitos (¿alguien se ha planteado que no estaría tan mal un gran apocalipsis zombi?).

La huelga de deberes de los padres bien podría haber sido un tema como para comentarlo aquí y debatirlo, y como eso, numerosas noticias que dan mucho juego para reflexionar y tratar de analizar qué es lo que está pasando alrededor. Sin embargo, no lo he hecho. Y no lo he hecho no por falta de carnaza, sino por falta de motivación, pero sobre todo, de tiempo.

Cada minuto, cada hora que tenía libre, la he estado aprovechando para intentar plasmar en mi nueva novela una ficticia realidad (sí, ya sé, es un oxímoron) envuelta en intriga y suspense, que nos pasa por delante de las narices a diario.

Los que me conocen saben que no doy puntada sin hilo, y de ahí que el tema principal de «Lo que no se ve» tenga que ser descubierto por el lector, prácticamente al final.

Eso, al fin y al cabo, no deja de ser una reflexión, tal y como hago por aquí, de vez en cuando.

Así que una vez aclaradas mis excusas, os copio la sinopsis y el booktrailer del libro, por si os animáis a echarle un vistazo.  Y para más inri, la portada es de mi gran amigo David Orell, quien ha sabido plasmar la esencia con una imagen sublime.

Creo y confío en que no os arrepentiréis.

Sinopsis:

La llegada de un nuevo empleado supone un cambio inesperado en la oficina. 

Mateo Vidal es un hombre extrovertido y seductor, alguien irresistible con el que Clara Beltrán trata de mantener las distancias por ser un hombre casado. Sin embargo, es su compañero de departamento y no puede evitar sentirse atraída por él. Pero Mateo se ve envuelto en una serie de acontecimientos que harán poner en marcha una investigación policial en la que se van descubriendo los más profundos secretos de su vida cotidiana.

El inspector Castro y la oficial Martínez van averiguando poco a poco lo ocurrido, reconstruyendo los hechos desde los diferentes prismas, mientras Clara va hundiéndose cada vez más, sumida en una gran depresión. Es entonces cuando otros personajes, como la esposa y la jefa de Mateo, cobran protagonismo de forma tan palpable que ninguna de ellas queda exenta de sospecha.

La autora nos presenta una historia que muestra una realidad muy poco conocida de nuestra sociedad y que, desgraciadamente no es tan inusual como pueda parecer. Nadie está a salvo de la violencia, que se presenta de diferentes maneras, pero la más peligrosa es siempre la que permanece silenciada o como indica el título de su nuevo trabajo, oculta directamente.

Es hora de hablar, es hora de romper el silencio, es hora de descubrir Lo que no se ve







martes, 1 de diciembre de 2015

And the winner is...

 
 

La noche ha sido dura. Ayer en la tele estuvieron debatiendo Rivera, Sánchez e Iglesias y aunque yo no lo vi tengo entendido que la cosa estuvo reñida. Bien, pues he de decir que las horas posteriores al cierre del concurso no han tenido nada que envidiar a tamaño debate. Más quisieran estos parecerse en lo de exponer, consensuar, negociar y transigir. La criba ha sido cruel, muy cruel, y he de decir que hubo un momento de tensión que yo pensaba que el equilibrio de nuestro país y parte del de Europa se iban a pique. Putin y Mérkel estuvieron a punto de apretar el botón rojo, e incluso, Obama, tuvo que intervenir para que por fin no llegara la sangre al río. Finalmente, y durante largas y sesudas horas, el Papa Franciso tomó la palabra para que pudieran llegar al consenso por mayoría absoluta. El jurado ha sido implacable.

Tengo el gusto, el honor y la felicidad de anunciar a la persona que ha ganado un ejemplar digital de..."¡Diario de una secuestrada!" (tacháaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaannnn).

Las características que se han tenido en cuenta han sido:

* Originalidad
* Cumplimiento de las normas del concurso.
* Y una nueva normativa denominada como "porque me sale del moño" que por lo visto, es lo que se lleva.


En fin, la cosa ha estado reñida, y he de decir que eran todos muyyyyy buenos, pero no voy a demorarme más: hoy día 1 de diciembre de 2015, tengo el honor de anunciar que el ganador ha sido...


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(redoble de tambores)...


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tachánnnnnnnnnnnnn...


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¡¡¡¡Izáskun y su blog http://misfiliasyfobias.blogspot.com.es!!!! por su original, divertida disertación y cumplimiento a rajatabla de las normativas, que al parecer ha habido alguno que otro que se ha pasado las normas por el forro.

Aquí os recuerdo su participación:
«En ese momento, reparé en que podía escuchar una respiración cercana, justo detrás de mí. Me giré, veloz, a punto de dar un brinco, y lo vi sentado junto a la mesa, escudriñándome tras una máscara negra. Incluso, desde la distancia, pude distinguir el gélido azul de sus ojos, que emergían por la abertura del pasamontañas. Eran de un azul grisáceo y parecían petrificar los objetos allá donde los posara.»
El hombre se acercó y se descubrió la cara. Sin mediar palabra, sacó una pistola y me encañonó al tiempo que yo agitaba mis manos esposadas. Cerré los ojos ante el inevitable final, pero unas risas ahogadas y los primeros acordes de You Can Leave Your Hat On invadieron el lugar. Desconcertada, abrí los ojos y las vi, ridículamente ataviadas, junto al joven que comenzaba a desvestirse al ritmo de la música.

Así que Izáskun, pasa a recoger el premio y ponte en contacto conmigo por privado (aquí, twitter, G+).

¡Un besote y a disfrutarlo!

martes, 17 de noviembre de 2015

Un concurso y unas risas.



Concurso: “Diario de una secuestrada”.




Nunca he hecho esto. No soy experta en concursos, ni tómbolas ni rifas de ningún estilo. Me paso la vida diciendo que a ver si me toca la lotería, pero nunca juego. Al parecer, esto de los concursos es algo que se lleva bastante en la promoción de libros, así que, ya puestos, vamos a tratar de pasarlo bien.

Si te apetece participar y poder adquirir un ejemplar electrónico de “Diario de una secuestrada” las bases son muy sencillas: a raíz del texto que reflejo aquí abajo, tienes que seguir con la historia en no más de cinco líneas.

La respuesta más original, junto con la difusión de esta entrada, compartiéndolo en distintas redes sociales (G+, Facebook o Twitter) recibirá en su correo “Diario de una secuestrada” en versión Kindle o Epub, según preferencia.

La fecha tope es hasta el día 30 de noviembre a las 23.59

Y como no quiero ser acusada de corrupta, ni tener tentaciones para que gane uno u otro (mirad a ver si mandando varios jamones quizás podamos arreglarlo), los jueces para otorgar dicho premio son:

David Orell de http://davidorell.com/


Las respuestas se enviaran a través de dichas redes sociales o bajo esta misma entrada como comentario. Después, las iremos recopilando entre todos.

El texto donde continuar tu historia es el siguiente:

«En ese momento, reparé en que podía escuchar una respiración cercana, justo detrás de mí. Me giré, veloz, a punto de dar un brinco, y lo vi sentado junto a la mesa, escudriñándome tras una máscara negra. Incluso, desde la distancia, pude distinguir el gélido azul de sus ojos, que emergían por la abertura del pasamontañas. Eran de un azul grisáceo y parecían petrificar los objetos allá donde los posara.»

Y como apoyo para inspiraros, os dejo el "Book Trailer":




¡Mucha suerte!

jueves, 12 de noviembre de 2015

Vuelvo al barrio


Vuelvo al barrio, a sus calles que quedaron intactas. A esos edificios, ahora ya grises, a sus parques vacíos de niños, pero llenos de flores.

Vuelvo y me siento extraña, sin embargo me siento segura. Voy observando cómo las tiendas han ido mutando; un bazar chino es ahora lo que antes era la panadería, una asesoría parece haber devorado la peluquería y, absorta, camino, mientras una africana me mira al cruzar.

Y llego hasta la casa donde casi nací. Veo mi habitación, sus persianas medio echadas y el salón, entristecido, parece reprocharme las décadas de ausencia. Es entonces cuando pienso en sus nuevos inquilinos, en cómo serán, en si se preguntan quienes fueron los primeros en pisar ese suelo, esas paredes mil veces repintadas, ese hogar en el que hubo tanta vida, tanta alegría, pero sobre todo tanta música.

Me quedo parada, mirando el jardín, y recuerdo a la pobre vecina de abajo que nos sufría a golpes de piano, en la flauta que tocaba mi hermano, incesante, inundando la calle de una suave melodía. Y veo el cartel de “Se Vende” que tiñe de luto la casa de aquel que hurtó mis primeros besos.

Respiro ese aire, inundándome de nostalgia, y advierto pena en los pasos de un viejo que, lento, camina, sin más, sin rumbo, sin guía.

Después soy consciente de cómo se pasan los años, de lo triste que luce mi barrio, mi casa, el bar de la esquina, el “súper” cerrado desde hace mil siglos, los mismos que creo que han transcurrido desde la última vez que pisé aquella acera tan mía.

Vuelvo poco, pero cada vez que vuelo, me llevo esa magia, esa parte de mí que se había marchado, evaporado, sin ser consciente, diluyéndose en el tiempo... y solo allí, en el barrio, es donde la recupero, donde se regenera de nuevo para volver a sentirme más yo.