Analogía:
Razonamiento basado en la existencia de atributos semejantes en seres o cosas diferentes.
Y éstas son las mías...

martes, 1 de diciembre de 2015

And the winner is...

 
 

La noche ha sido dura. Ayer en la tele estuvieron debatiendo Rivera, Sánchez e Iglesias y aunque yo no lo vi tengo entendido que la cosa estuvo reñida. Bien, pues he de decir que las horas posteriores al cierre del concurso no han tenido nada que envidiar a tamaño debate. Más quisieran estos parecerse en lo de exponer, consensuar, negociar y transigir. La criba ha sido cruel, muy cruel, y he de decir que hubo un momento de tensión que yo pensaba que el equilibrio de nuestro país y parte del de Europa se iban a pique. Putin y Mérkel estuvieron a punto de apretar el botón rojo, e incluso, Obama, tuvo que intervenir para que por fin no llegara la sangre al río. Finalmente, y durante largas y sesudas horas, el Papa Franciso tomó la palabra para que pudieran llegar al consenso por mayoría absoluta. El jurado ha sido implacable.

Tengo el gusto, el honor y la felicidad de anunciar a la persona que ha ganado un ejemplar digital de..."¡Diario de una secuestrada!" (tacháaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaannnn).

Las características que se han tenido en cuenta han sido:

* Originalidad
* Cumplimiento de las normas del concurso.
* Y una nueva normativa denominada como "porque me sale del moño" que por lo visto, es lo que se lleva.


En fin, la cosa ha estado reñida, y he de decir que eran todos muyyyyy buenos, pero no voy a demorarme más: hoy día 1 de diciembre de 2015, tengo el honor de anunciar que el ganador ha sido...


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(redoble de tambores)...


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tachánnnnnnnnnnnnn...


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¡¡¡¡Izáskun y su blog http://misfiliasyfobias.blogspot.com.es!!!! por su original, divertida disertación y cumplimiento a rajatabla de las normativas, que al parecer ha habido alguno que otro que se ha pasado las normas por el forro.

Aquí os recuerdo su participación:
«En ese momento, reparé en que podía escuchar una respiración cercana, justo detrás de mí. Me giré, veloz, a punto de dar un brinco, y lo vi sentado junto a la mesa, escudriñándome tras una máscara negra. Incluso, desde la distancia, pude distinguir el gélido azul de sus ojos, que emergían por la abertura del pasamontañas. Eran de un azul grisáceo y parecían petrificar los objetos allá donde los posara.»
El hombre se acercó y se descubrió la cara. Sin mediar palabra, sacó una pistola y me encañonó al tiempo que yo agitaba mis manos esposadas. Cerré los ojos ante el inevitable final, pero unas risas ahogadas y los primeros acordes de You Can Leave Your Hat On invadieron el lugar. Desconcertada, abrí los ojos y las vi, ridículamente ataviadas, junto al joven que comenzaba a desvestirse al ritmo de la música.

Así que Izáskun, pasa a recoger el premio y ponte en contacto conmigo por privado (aquí, twitter, G+).

¡Un besote y a disfrutarlo!

martes, 17 de noviembre de 2015

Un concurso y unas risas.



Concurso: “Diario de una secuestrada”.




Nunca he hecho esto. No soy experta en concursos, ni tómbolas ni rifas de ningún estilo. Me paso la vida diciendo que a ver si me toca la lotería, pero nunca juego. Al parecer, esto de los concursos es algo que se lleva bastante en la promoción de libros, así que, ya puestos, vamos a tratar de pasarlo bien.

Si te apetece participar y poder adquirir un ejemplar electrónico de “Diario de una secuestrada” las bases son muy sencillas: a raíz del texto que reflejo aquí abajo, tienes que seguir con la historia en no más de cinco líneas.

La respuesta más original, junto con la difusión de esta entrada, compartiéndolo en distintas redes sociales (G+, Facebook o Twitter) recibirá en su correo “Diario de una secuestrada” en versión Kindle o Epub, según preferencia.

La fecha tope es hasta el día 30 de noviembre a las 23.59

Y como no quiero ser acusada de corrupta, ni tener tentaciones para que gane uno u otro (mirad a ver si mandando varios jamones quizás podamos arreglarlo), los jueces para otorgar dicho premio son:

David Orell de http://davidorell.com/


Las respuestas se enviaran a través de dichas redes sociales o bajo esta misma entrada como comentario. Después, las iremos recopilando entre todos.

El texto donde continuar tu historia es el siguiente:

«En ese momento, reparé en que podía escuchar una respiración cercana, justo detrás de mí. Me giré, veloz, a punto de dar un brinco, y lo vi sentado junto a la mesa, escudriñándome tras una máscara negra. Incluso, desde la distancia, pude distinguir el gélido azul de sus ojos, que emergían por la abertura del pasamontañas. Eran de un azul grisáceo y parecían petrificar los objetos allá donde los posara.»

Y como apoyo para inspiraros, os dejo el "Book Trailer":




¡Mucha suerte!

jueves, 12 de noviembre de 2015

Vuelvo al barrio


Vuelvo al barrio, a sus calles que quedaron intactas. A esos edificios, ahora ya grises, a sus parques vacíos de niños, pero llenos de flores.

Vuelvo y me siento extraña, sin embargo me siento segura. Voy observando cómo las tiendas han ido mutando; un bazar chino es ahora lo que antes era la panadería, una asesoría parece haber devorado la peluquería y, absorta, camino, mientras una africana me mira al cruzar.

Y llego hasta la casa donde casi nací. Veo mi habitación, sus persianas medio echadas y el salón, entristecido, parece reprocharme las décadas de ausencia. Es entonces cuando pienso en sus nuevos inquilinos, en cómo serán, en si se preguntan quienes fueron los primeros en pisar ese suelo, esas paredes mil veces repintadas, ese hogar en el que hubo tanta vida, tanta alegría, pero sobre todo tanta música.

Me quedo parada, mirando el jardín, y recuerdo a la pobre vecina de abajo que nos sufría a golpes de piano, en la flauta que tocaba mi hermano, incesante, inundando la calle de una suave melodía. Y veo el cartel de “Se Vende” que tiñe de luto la casa de aquel que hurtó mis primeros besos.

Respiro ese aire, inundándome de nostalgia, y advierto pena en los pasos de un viejo que, lento, camina, sin más, sin rumbo, sin guía.

Después soy consciente de cómo se pasan los años, de lo triste que luce mi barrio, mi casa, el bar de la esquina, el “súper” cerrado desde hace mil siglos, los mismos que creo que han transcurrido desde la última vez que pisé aquella acera tan mía.

Vuelvo poco, pero cada vez que vuelo, me llevo esa magia, esa parte de mí que se había marchado, evaporado, sin ser consciente, diluyéndose en el tiempo... y solo allí, en el barrio, es donde la recupero, donde se regenera de nuevo para volver a sentirme más yo.

viernes, 30 de octubre de 2015

La droga, el mono y yo.



Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que escribí, y mis últimas entradas han sido para compartir mis subidones y reflexiones sobre todo lo que ha acontecido tras la publicación de mi libro. Fijaos si ha pasado tiempo que, de pronto, he entrado aquí y me ha rechinado la foto que había colocada como fondo. Debe ser que me hago mayor o que estoy ciber-madurando, pues eso de tener un sitio blanco, impoluto, como los profesionales, no era lo mío, por mucho que mi chico se empeñara en hacérmelo ver. Al final he sucumbido.

El caso es que, desde aquel 12 de junio de 2014, fecha de salida al mercado de mi primer libro, han pasado muchas cosas, muchas anécdotas, emociones y risas, lágrimas de alegría y tristeza; viajes allende la estepa kazaja, un par de documentales, programas de radio, presentaciones en la Feria del Libro y un sinfín de reencuentros con amigos que no veía desde hacía más de 30 años. Hay que ser justos y decir que no todo ha sido por "Harina", sino que han coincidido varios eventos. Así que no he dejado de generar adrenalina durante muchos, muchos meses. Eso, para el espíritu, es una droga. Y tal es la euforia que se genera que cuando un día llego a casa y el teléfono deja de sonar parece que la única que sigue mareada, tras bajarse de la noria en la que llevaba montada año y pico, soy yo. Es cuando me he dado cuenta de que tenía auténtico y genuino síndrome de abstinencia.

Y para combatirlo, nada mejor que seguir activa, ya que después de haber experimentado una etapa de sobredosis de felicidad, el bajón al ver que la vida parece un lodo que atrapa el tiempo y circula lento, es de órdago. Durante todos estos meses, entre el trabajo, las presentaciones, viajes y charlas, llamadas y reencuentros, había espacios de silencio que en principio eran minutos, después fueron horas, para pasar a ser días, en los que apenas había movimientos que acelerasen mi ritmo cardíaco. La sangre deceleraba y parecía pedir velocidad. Es lo que tiene “el mono”, que una vez que dopas al cuerpo es complicado volverlo a asentar. Así que puse en marcha una historia que tenía macerando en un baúl. Parecía que pedía paso para recomponerse entera, reorganizando de nuevo a los personajes, los diálogos y la narración.

Aquello que publiqué por capítulos en Subconsciencias, y que empezó siendo un experimento social, por fin ha visto la luz. Y cuando digo que ha visto la luz, me refiero a que, tras haberlo escrito, repasado, arreglado, revisado, maquetado y convertido a formato digital, por fin ha conseguido que sus protagonistas tengan voz e imagen en el la mente del lector.

Lo malo es que ahora me enfrento a un síndrome de abstinencia doble, ya que desde que salió publicado "Diario de una secuestrada" me estoy acostumbrando muy rápido a escuchar ese “no puedo dejar de leer” que tanto me "coloca". Y ahora, a ver quién se vuelve a bajar de este tío vivo...